Las hormonas son uno de los factores principales en nuestra salud. Y es que las hormonas orquestan gran parte de las cosas que ocurren en el organismo. Por ejemplo, las hormonas femeninas son las que posibilitan que seamos fértiles o dejemos de serlo cuando llegue el momento, el embarazo y el sangrado que tenemos cada mes. Pero también ocurre en hombres con la pubertad.
Las hormonas fluctúan de forma natural cuando no hay ningún problema que lo impida. Esto hace que se den cambios no solo en el interior de nuestro cuerpo, sino también en la piel. Esto hace que se produzcan cambios en cuanto a su textura, hidratación o luminosidad. Vamos a ver cómo nos afectan las hormonas a la piel durante las distintas etapas de la vida.
Hormonas: la piel en la infancia
Durante la primera etapa de nuestra vida la piel luce suave, flexible y con una muy buena barrera protectora ante el exterior. Esta es la etapa en la que mejor piel se tiene, también porque el estrés oxidativo es casi nulo.
El estrés oxidativo es lo que hace que el cuerpo vaya envejeciendo a nivel celular y también el responsable de algunas enfermedades. Por tanto, en niños y niñas es casi inexistente y la piel luce con la mayor salud que nunca más lucirá.
La adolescencia y los cambios de hormonas
Evidentemente, uno de los momentos claves en la vida y cuando las hormonas se hacen notables a través de síntomas como el acné, es la etapa de la adolescencia.
Durante la pubertad es probablemente la etapa en la que la influencia hormonal sobre la piel es más visible, sobre todo en los casos de acné severo. Esto se debe al aumento de andrógenos, tanto en chicos como en chicas, factor que estimula la producción de sebo.
La buena noticia es que cada vez hay más soluciones y productos enfocados a pasar esta fase que las hormonas provocan. No obstante, lo mejor es acudir a un/a profesional en dermatología cuando el caso es severo porque hay que atacar la raíz.
Lo que se está comprobando que no es para nada beneficioso, es recurrir a la toma de anticonceptivos hormonales o medicamentos que sean demasiado fuertes y afecten al hígado. Lo mejor es tratar el problema de forma externa y cutánea y aceptar que se trata de una fase, porque los efectos secundarios de estas soluciones pueden ser graves.
La juventud y primera edad adulta para la piel
Se dice que las mujeres alcanzan su mayor nivel de belleza en la década de los treinta. Esto no es casualidad, sino que se debe a las hormonas que se tienen en esta fase. Esto pone de manifiesto que no siempre las hormonas van a jugarnos malas pasadas en cuanto al estado de la piel, como ocurre en la infancia.
Y es que tras la pubertad y en la juventud o en la edad adulta temprana, las hormonas se estabilizan siempre y cuando no haya ningún desajuste. Esto hace que la piel luzca bella porque su capacidad de regeneración celular y su firmeza están en su mejor momento. En el caso de las mujeres, el ciclo menstrual hace que se den cambios en la piel también debido a sus diferentes hormonas.
También el embarazo, ya que el aumento de estrógenos y progesterona puede generar mayor luminosidad. No obstante, también hay que tener más cuidado porque puede provocar melasma, una hiperpigmentación que se da sobre todo en la zona de las mejillas y la frente.
La piel en la menopausia y la tercera edad
Cuando llegamos a esta fase vital, la piel empieza a perder cualidades tanto en el caso de las mujeres como en el de los hombres debido al estrés oxidativo, como hemos dicho. Pero más allá de eso, somos las mujeres quienes notamos mayores cambios debido a nuestras hormonas y a partir de la menopausia.
Y es que la disminución de estrógenos hace que se produzca menos colágeno, lo que hace que la piel esté cada vez menos firme y más seca. Es por esto que desde este momento y en adelante, es necesario darle un extra de cuidados con productos específicos.
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