Cuando hablamos de hidratarnos, automáticamente pensamos en llenar una botella de agua y llevarla con nosotras durante todo el día. Sin embargo, una parte de los líquidos que consumimos también procede de los alimentos, especialmente de frutas y verduras con un contenido de agua elevado. Una noticia estupenda para quienes recuerdan beber únicamente cuando la botella lleva tres horas mirándoles desde el escritorio.
Sandía, melón, pepino, tomate o fresas son algunos ejemplos de alimentos especialmente ricos en agua que, además, aportan vitaminas, minerales, fibra y otros compuestos interesantes. Incorporarlos a nuestra alimentación puede contribuir a la ingesta total de líquidos, especialmente en épocas de calor o cuando realizamos más actividad física. Eso sí, comer una ensalada enorme no significa que podamos olvidarnos de beber: alimentos y bebidas trabajan juntos para mantener una hidratación adecuada. Por eso, más que buscar un ingrediente milagroso, merece la pena aprovechar aquellos alimentos que nos ayudan a sumar agua casi sin darnos cuenta. Estos son los 5 que te recomendamos.
Los alimentos hidratantes que te recomendamos consumir
Sandía
La sandía es uno de los alimentos más hidratantes gracias a que alrededor del 90 % de su peso corresponde a agua. Además, aporta pequeñas cantidades de minerales y antioxidantes como el licopeno, responsable en buena medida de su característico color rojizo. Resulta especialmente apetecible en los meses de calor y puede tomarse sola, incorporarse a ensaladas con queso fresco o utilizarse para preparar bebidas y cremas frías. Aunque ningún alimento sustituye la necesidad de beber líquidos, la sandía es una forma refrescante y sencilla de contribuir a la hidratación diaria a través de la alimentación.
Pepino
Con un contenido de agua cercano al 95 %, el pepino es uno de los vegetales que más fácilmente pueden aumentar la cantidad de líquido que ingerimos con las comidas. Es ligero, refrescante y muy versátil: funciona en ensaladas, gazpachos, cremas frías, bocadillos o cortado en rodajas. También proporciona pequeñas cantidades de vitamina K y otros micronutrientes. Una de sus ventajas es su facilidad para incorporarlo a platos cotidianos, especialmente cuando hace calor o apetecen comidas más frescas.
Melón
El melón combina un elevado contenido de agua con un sabor dulce que lo convierte en una alternativa interesante como postre o tentempié. Dependiendo de la variedad, aporta también nutrientes como vitamina C, folato, potasio y carotenoides. Puede tomarse solo, mezclarse con yogur o queso fresco o formar parte de ensaladas veraniegas. Su contenido en agua ayuda a sumar líquidos a la dieta, mientras que la fruta entera proporciona nutrientes y fibra que no encontramos al beber agua. Una opción práctica para refrescarse y mantenerse hidratado durante los días calurosos.
Tomate
El tomate contiene un 94-95 % de agua y es uno de esos alimentos hidratantes que resulta muy fácil de consumir. Además de líquido, proporciona vitamina C, potasio y carotenoides como el licopeno. Puede utilizarse en ensaladas, tostadas, gazpachos y multitud de preparaciones, por lo que permite aumentar el consumo de verduras sin grandes complicaciones. El tomate fresco es interesante para aportar agua, aunque sus versiones cocinadas siguen teniendo valor nutricional y pueden incluso favorecer la disponibilidad de determinados carotenoides como el licopeno.
Fresas
Las fresas contienen alrededor de un 90 % de agua, por lo que combinan hidratación con un interesante aporte nutricional. Destacan por su contenido en vitamina C, además de proporcionar fibra y diferentes compuestos antioxidantes. Tomarlas enteras permite aprovechar tanto su agua como su fibra y pueden añadirse a yogures, avena, ensaladas o consumirse como postre. Son un buen ejemplo de cómo frutas y verduras pueden contribuir a cubrir parte de nuestras necesidades diarias de líquidos, aunque el agua y otras bebidas adecuadas siguen siendo la principal fuente de hidratación.
Google NewsCategoría: Nutrición y Dietética
