Hay un momento en la vida de cualquier persona en el que empieza a apreciar los aceites cosméticos. Quizá sea después de unas vacaciones en las que el sol ha dejado tu pelo parecido a la paja o ese invierno en el que ninguna crema parece suficiente para acabar con la tirantez de las piernas. Entonces aparece ese frasco multifunción: unas gotas en las puntas, un poco sobre la piel húmeda después de la ducha y, de repente, entiendes por qué nuestras madres y abuelas SIEMPRE tenían algún aceite en el cuarto de baño. Entre todas las opciones disponibles, el aceite de macadamia se ha convertido en un ingrediente habitual en mascarillas capilares, sérums y productos corporales. Su éxito tiene bastante sentido: es un aceite vegetal rico en ácidos grasos que funciona especialmente bien cuando buscamos nutrición, suavidad y un extra de brillo. No hace milagros ni consigue reparar mágicamente una punta abierta (ojalá), pero sí tiene propiedades interesantes que merece la pena tener presente.
Qué es el aceite de macadamia y por qué se utiliza tanto en cosmética
El aceite de macadamia se obtiene de las nueces del árbol de macadamia, principalmente de especies como Macadamia integrifolia. Tiene una textura oleosa relativamente ligera y una composición rica en ácidos grasos, entre ellos ácido oleico y ácido palmitoleico.
Lo encontrarás como aceite puro, pero también formando parte de cremas corporales, acondicionadores, mascarillas, productos para las puntas y aceites faciales.
Ahora bien, su principal atractivo está en sus propiedades emolientes. El aceite forma una película sobre la superficie de la piel que reduce la pérdida de agua y mejora la sensación de suavidad. Por eso aparece con tanta frecuencia en fórmulas destinadas a pieles secas o en productos corporales especialmente nutritivos. Además, su composición permite conseguir esa sensación confortable que buscamos cuando la piel necesita algo más que una hidratante ligera.
Cómo utilizar aceite de macadamia en el cabello
Sí, pero aquí la cantidad importa bastante. Empieza colocando una o dos gotas en las manos, frótalas y distribuye el producto únicamente de medios a puntas. Siempre puedes añadir más, pero recuperar una melena después de aplicar medio frasco justo antes de salir de casa resulta bastante más complicado. También puedes utilizarlo antes del lavado como tratamiento nutritivo, dejándolo actuar durante un tiempo y retirándolo después con champú.
¿Se puede utilizar en el rostro?
Sí, aunque dependerá de tu tipo de piel y de la formulación. Para pieles secas sí, pero si tienes una piel grasa, con tendencia acneica o muy reactiva, apuesta por cosméticos específicamente formulados para el rostro en lugar de aplicar directamente cualquier aceite puro. Y, como siempre que incorporamos un producto nuevo, si aparece irritación, picor o enrojecimiento, deja de utilizarlo.
No olvides que procede de un fruto seco
Las personas con alergia a la macadamia deben extremar la precaución. Aunque una alergia alimentaria no implica automáticamente una reacción a cualquier cosmético que contenga derivados del mismo ingrediente, conviene consultar con un profesional sanitario antes de utilizarlo si existe un antecedente alérgico conocido.
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