Hay veces en las que una crema corporal no es suficiente. Te la aplicas, esperas unos minutos y, antes de que termine el día, tus piernas vuelven a tener esa sensación de sequedad que te hace pensar que quizá necesites algo más. Es entonces cuando los aceites corporales empiezan a tener bastante sentido. Y entre el de almendras, jojoba o argán encontramos otro que quizá tengas mucho más asociado a la cocina que al cuarto de baño: el aceite de sésamo. Porque sí, las mismas semillas que encontramos sobre un bol de poke también se utilizan para obtener un aceite que lleva mucho tiempo formando parte de skincare corporal tradicional en diferentes culturas. Su composición rica en ácidos grasos y sus propiedades emolientes explican que actualmente aparezca en aceites corporales, limpiadores, cremas y productos para el cabello. No sustituye al protector solar ni elimina las arrugas (por mucho que algunas redes sociales intenten convencernos de ello), pero si quieres combatir la sequedad… Te interesa.
Qué es el aceite de sésamo y qué beneficios tiene
El aceite de sésamo se obtiene de las semillas de Sesamum indicum y se utiliza tanto en alimentación como en cosmética. Está compuesto principalmente por ácidos grasos, entre ellos ácido oleico y linoleico, y contiene sustancias como sesamina y sesamolina. En cosmética interesa por su capacidad emoliente, es decir, porque suaviza la superficie de la piel y mejora su sensación de flexibilidad.
Mantiene la piel más suave
Este es su beneficio más evidente. Los aceites crean una película sobre la superficie cutánea que disminuye la pérdida de agua. Por eso, cuando tienes la piel seca, aplicar un producto con aceite de sésamo hace que la sientas más confortable, flexible y suave.
Eso sí, conviene distinguir entre aportar agua y evitar que se pierda. Un aceite no hidrata exactamente de la misma forma que una crema con ingredientes humectantes, por lo que ambos productos funcionan especialmente bien cuando se combinan.
Es un buen aliado para las pieles secas
Piernas, brazos, codos o rodillas son algunas de esas zonas que parecen pedir crema constantemente. Aplicar unas gotas de aceite de sésamo sobre la piel ligeramente húmeda después de la ducha ayuda a retener la humedad y reduce esa sensación de tirantez que aparece especialmente durante el invierno o después de pasar demasiado tiempo al sol.
Contiene antioxidantes
Otro de los motivos por los que despierta interés es su contenido en determinados compuestos antioxidantes. Estos protegen frente al daño oxidativo producido por los radicales libres. Sin embargo, esto no significa que aplicar aceite de sésamo vaya a detener el envejecimiento de la piel. En una rutina antiedad, la protección solar diaria continúa teniendo muchísimo más peso.
¿Tiene propiedades antiinflamatorias?
Algunos de los componentes del sésamo se investigan por sus propiedades antioxidantes y antiinflamatorias, pero eso no convierte su aceite en un tratamiento para enfermedades de la piel. Si tienes dermatitis, eccema, psoriasis o una irritación persistente, lo que tienes que hacer es consultar con un dermatólogo antes de intentar solucionarlo aplicando aceites por tu cuenta.
Cómo utilizarlo en el cuerpo
Después de ducharte, seca ligeramente la piel dejando un poco de humedad y aplica unas gotas con un masaje. También puedes mezclar una pequeña cantidad con tu crema corporal habitual si prefieres una textura menos oleosa. Y recuerda que más producto no significa mejores resultados. Si cinco minutos después sigues dejando huellas de aceite por toda la casa, probablemente hayas utilizado demasiado.
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