Hay días en los que encontrar unos cuantos pelos en la ducha no significa nada y otros en los que empezamos a contarlos mientras nos preguntamos si ayer había tantos. Después llega la coleta que parece más fina, la raya que juraríamos que se ha ensanchado o esa zona de las entradas que miramos desde cinco ángulos diferentes intentando decidir si siempre había sido así. Y, normalmente, justo después aparece Google.
Cuando algo cambia en nuestro cabello, resulta tentador empezar por un champú anticaída, unas vitaminas o ese sérum que alguien asegura que consiguió transformar su melena. Sin embargo, si existe una caída persistente, pérdida de densidad o algún problema en el cuero cabelludo, quizá sea mucho más útil empezar por descubrir por qué está ocurriendo. Y ahí entra en juego la tricología.
Qué es un tricólogo y por qué deberías ir
La tricología es el área dedicada al estudio de las enfermedades y alteraciones del cabello y el cuero cabelludo. En España, la Academia Española de Dermatología y Venereología (AEDV) señala que el dermatólogo es el especialista médico de las enfermedades del cabello y que la tricología forma parte de su formación. Por eso, cuando existe un problema de salud capilar, lo recomendable es buscar un dermatólogo especializado en tricología.
Y no necesitas tener un problema para ir. Es probablemente uno de los errores más habituales. Muchas personas esperan hasta que la pérdida de densidad resulta muy evidente antes de acudir a consulta. Sin embargo, la AEDV insiste en la importancia del diagnóstico precoz, ya que determinados tratamientos pueden resultar más eficaces cuando se instauran desde las primeras fases.
Cuando ir al tricólogo
Perder pelo forma parte de su ciclo natural. La AEDV sitúa como orientación habitual una caída de alrededor de 50-100 cabellos diarios y recomienda consultar cuando una pérdida superior se mantiene durante más de dos o tres meses. También recuerda que existen variaciones estacionales que pueden aumentar temporalmente la caída.
La pérdida de densidad también importa
No siempre encontramos muchísimo pelo en la ducha. En algunas alopecias, el cabello va volviéndose progresivamente más fino y corto, haciendo que determinadas zonas pierdan densidad. Esto puede apreciarse como una raya cada vez más ancha, entradas más pronunciadas o mayor visibilidad del cuero cabelludo. La Academia Americana de Dermatología también destaca que identificar pronto la causa de la pérdida capilar puede mejorar las posibilidades de tratarla o evitar que siga avanzando.
Calvas localizadas
Una placa redondeada que aparece de la noche a la mañana no debería tratarse simplemente comprando otro champú. Existen numerosos tipos de alopecia y sus causas son muy diferentes. La AEDV señala que hay más de cien tipos, relacionados con factores genéticos, hormonales, inmunológicos, determinados medicamentos, enfermedades sistémicas y otras circunstancias. Precisamente por eso no existe un único tratamiento que funcione para todas.
Picor, dolor o descamación también cuentan
El tricólogo no se ocupa únicamente de cuánto pelo tenemos. El picor persistente, la descamación importante, la inflamación, el dolor, la sensibilidad o determinadas lesiones del cuero cabelludo también justifican una valoración dermatológica.
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