Comprar un secador de pelo ya no consiste en decidir cuánto queremos gastarnos y comprobar que tenga aire frío. Ahora encontramos tecnología iónica, motores digitales, sensores inteligentes, cerámica, turmalina y suficientes especificaciones como para empezar a preguntarnos si estamos comprando un secador o equipamiento para una misión espacial. Entre todas ellas, la tecnología iónica se ha convertido en una de las más habituales. La promesa resulta especialmente atractiva: menos encrespamiento, más brillo y un secado más eficiente. Pero, ¿es realmente mejor que uno convencional?
¿Qué es un secador iónico?
Un secador tradicional utiliza una corriente de aire caliente para favorecer la evaporación del agua presente en el cabello. Los modelos iónicos incorporan además un generador que libera iones negativos durante el secado. Uno de los efectos físicos más claros de esos iones es que pueden ayudar a neutralizar la electricidad estática acumulada en el cabello. Menos electricidad estática significa menos cabellos repeliéndose entre sí y, por tanto, un acabado visualmente más controlado. Ese es uno de los motivos por los que suelen recomendarse cuando buscamos un cabello más pulido.
¿Realmente reducen el encrespamiento?
Pueden ayudar, especialmente cuando parte de esos pelitos descontrolados proceden de la electricidad estática. Al neutralizar cargas eléctricas, el cabello puede quedar visualmente más disciplinado. Ahora bien, conviene diferenciar electricidad estática y encrespamiento, porque no todo el frizz tiene exactamente el mismo origen.
La humedad ambiental, el estado de la cutícula, el daño químico y térmico o la propia naturaleza del cabello también influyen. Por eso un secador iónico puede mejorar el acabado, pero difícilmente va a conseguir que un cabello muy dañado se despierte una mañana convertido en seda. Ojalá los electrones tuvieran semejante capacidad.
¿Secan el pelo más rápido?
A ver, algunos sí. Pero depende. Los fabricantes suelen afirmar que los iones permiten trabajar sobre las gotas de agua y acelerar el secado. Sin embargo, la evidencia independiente disponible para demostrar que cualquier secador iónico seca necesariamente más rápido que cualquier secador convencional es limitada. En la práctica, el tiempo de secado también depende de otros factores: potencia y velocidad del flujo de aire, temperatura, diseño del aparato, cantidad y tipo de cabello e incluso la boquilla que utilicemos.
Entonces, ¿merece la pena?
Puede merecerla, sobre todo si tienes un cabello que acumula fácilmente electricidad estática, buscas un acabado más pulido o simplemente te gusta cómo queda tu pelo después de utilizar esta tecnología. Pero al elegir secador también deberíamos fijarnos en otros aspectos quizá menos llamativos: que permita regular la temperatura y la velocidad, que tenga un buen flujo de aire, que resulte cómodo de manejar y que disponga de aire frío.
Y cuando lo utilices, evita concentrar durante demasiado tiempo temperaturas elevadas sobre el mismo punto. La investigación sobre daño térmico muestra de manera bastante consistente que aumentar la exposición al calor perjudica la estructura de la fibra. Así que sí, un secador iónico puede ofrecer ciertas ventajas en el acabado y especialmente frente a la electricidad estática, pero también tiene otras cosas que conviene que valores.
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