Hay una conversación que se repite todos los veranos. Empieza más o menos igual: 'He dormido fatal'. Después llegan los detalles y es que si has dado muchas vueltas, si te has despertado a las tres de la mañana pegada a las sábanas o, si en un momento de desesperación, has llegado a plantearte dormir abrazada a una bolsa de hielo. Porque sí, dormir cuando el termómetro no baja de los treinta grados tiene algo de deporte de resistencia.
Y, sin embargo, al día siguiente la vida continúa. Hay que trabajar, entrenar, quedar con amigos y fingir que has descansado ocho horas cuando, en realidad, llevas despierta desde las cinco de la mañana. La buena noticia es que no podemos controlar la temperatura exterior, pero sí ponerle las cosas un poco más fáciles a nuestro cuerpo para que consiga descansar mejor.
Cómo dormir mejor cuando hace calor
Mantén la habitación lo más fresca posible
Parece un consejo evidente, pero la diferencia es enorme. Ventila la habitación a primera hora de la mañana y por la noche, baja las persianas durante las horas de más calor y, si tienes ventilador o aire acondicionado, utilízalos para crear un ambiente más agradable antes de acostarte.
Cambia las sábanas
El lino y el algodón se convierten en tus mejores amigos durante los meses de verano. Los tejidos ligeros y transpirables ayudan a disipar el calor y resultan infinitamente más agradables que aquellos que retienen la temperatura.
Date una ducha templada
La tentación de meterse bajo un chorro de agua helada es comprensible, pero no suele ser la mejor estrategia. Una ducha templada ayuda a reducir la temperatura corporal sin provocar el efecto rebote que puede aparecer con el agua excesivamente fría.
Cuidado con las cenas copiosas
Tu cuerpo ya está haciendo un esfuerzo extra para regular la temperatura. Apostar por una cena abundante o muy picante justo antes de dormir no suele ser la mejor idea. Apostar por comidas ligeras hará que la noche resulte bastante más llevadera.
Hidrátate bien durante el día
Dormir con calor y despertarse con sensación de sed es una combinación bastante habitual. Mantener una buena hidratación a lo largo del día ayudará a que el organismo funcione mejor, aunque conviene evitar beber grandes cantidades de líquido justo antes de acostarte si no quieres añadir varias visitas al baño a tu lista de problemas nocturnos.
Aléjate de las pantallas
Sabemos que es fácil acabar viendo vídeos en el móvil mientras esperas a que llegue el sueño, yo soy la primera que se siente tentada a entrar a TikTok, pero sin embargo, la luz de las pantallas tampoco juega a tu favor. Crear una pequeña rutina relajante antes de dormir ayudará a que el cuerpo entienda que ha llegado el momento de descansar.
Si puedes, adelanta el ejercicio
Entrenar a última hora puede aumentar temporalmente la temperatura corporal. Si tienes margen, intenta hacer ejercicio por la mañana o al final de la tarde, dejando pasar un tiempo suficiente antes de acostarte.
Acepta que quizá no será una noche perfecta
Este consejo probablemente sea el más importante. Cuanto más nos obsesionamos con dormir, más difícil suele resultar. Si una noche descansas peor de lo habitual, recuerda que es algo completamente normal cuando hace mucho calor.
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