Para muchas personas, el día no empieza realmente hasta que llega la primera taza de café. Y después viene la segunda. A veces, incluso una bebida energética a media tarde o un té antes de terminar la jornada. El problema es que la cafeína está presente en muchos más productos de los que imaginamos, lo que hace que resulte fácil superar la cantidad recomendada sin darnos cuenta.
La cafeína es uno de los estimulantes más consumidos del mundo y, tomada en cantidades adecuadas, forma parte de la rutina de millones de personas sin ningún problema. Sin embargo, un exceso puede traducirse en nerviosismo, dificultades para dormir, palpitaciones o sensación de ansiedad. Por eso conviene saber cuál es el límite recomendado y cómo identificar si te estás pasando.
¿Cuál es la cantidad máxima recomendada?
Para la mayoría de los adultos sanos, las autoridades sanitarias sitúan el límite en torno a los 400 miligramos de cafeína al día. Esto equivale aproximadamente a cuatro tazas de café filtrado, aunque la cantidad exacta varía mucho en función del tipo de bebida y de su preparación.
Ahora bien. No todos los cafés contienen la misma cantidad. Un espresso, un café de filtro o un café frío no aportan la misma cantidad de cafeína. Por ejemplo, un espresso suele contener entre 60 y 80 miligramos, mientras que algunas bebidas de gran tamaño pueden superar fácilmente los 200 miligramos en una sola toma.
La cafeína está en más sitios de los que imaginas
El café no es la única fuente de cafeína. También está presente en el té, el chocolate, algunas bebidas energéticas, refrescos y determinados suplementos deportivos. Si consumes varios de estos productos a lo largo del día, la suma final puede ser bastante elevada.
Lo peor es que hay personas más sensibles que otras. No todo el mundo metaboliza la cafeína de la misma manera. Hay quienes pueden tomarse un café después de cenar y dormir perfectamente, mientras que otras personas notan sus efectos durante horas después de consumir una sola taza.
¿Cómo saber si te estás pasando?
El cuerpo suele enviar señales bastante claras, como nerviosismo, temblores, dificultad para conciliar el sueño, irritabilidad, molestias digestivas o palpitaciones. También debes tener presente que no solo importa cuánto consumes, sino cuándo lo haces. La cafeína permanece varias horas en el organismo, por lo que tomarla a última hora de la tarde puede afectar a la calidad del sueño, incluso aunque no tengas la sensación de estar especialmente despierta.
Embarazo y algunas condiciones requieren más precaución
Determinadas personas deben limitar todavía más su consumo. Durante el embarazo, por ejemplo, las recomendaciones suelen situarse por debajo de los 200 miligramos diarios. Además, quienes padecen ciertas enfermedades cardíacas o trastornos de ansiedad también deberían consultar con un profesional.
Más cafeína no significa más energía
Esto es algo que mucha gente pasa por alto. Cuando el cansancio aparece, es fácil pensar que otra taza solucionará el problema. Sin embargo, la falta de sueño, el estrés o una mala alimentación no se compensan únicamente con cafeína. De hecho, un exceso puede terminar afectando al descanso y perpetuando el círculo de cansancio.
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