Hubo un tiempo en el que elegir una crema hidratante o un protector solar era sencillo. Encontrabas una crema, decidías si te gustaba y asunto resuelto. Ahora entramos en una perfumería y aparecen geles, fluidos, emulsiones, cremas, bálsamos, sticks, brumas y fórmulas que prometen desaparecer sobre la piel en cuestión de segundos. Y cuando creíamos haber entendido las diferencias, aparece una nueva textura que vuelve a complicarlo todo.
Aunque pueda parecer una cuestión sensorial, escoger bien la textura tiene bastante importancia. No porque un fluido sea mejor que una crema o un gel funcione siempre para las pieles grasas, sino porque encontrar una fórmula agradable aumenta las posibilidades de que la utilicemos. Esto resulta importante con el protector solar: ese SPF 50 maravilloso que permanece olvidado en un cajón porque detestas cómo se siente sobre tu cara protege bastante poco.
Qué texturas de protector solar hay
Cremas
Son el formato que primero nos viene a la cabeza cuando pensamos en hidratación. Las cremas suelen combinar agua, aceites y diferentes ingredientes humectantes, emolientes y, en algunos casos, oclusivos. Dependiendo de su formulación pueden ser relativamente ligeras o muy nutritivas.
Las texturas más ricas suelen resultar muy agradables en pieles secas o durante los meses fríos, cuando podemos notar más tirantez. Y no, utilizar una crema no significa terminar con la cara brillante. Las formulaciones actuales pueden conseguir acabados sorprendentemente ligeros.
Fluidos
Si eres de las que abandona una crema en cuanto nota demasiado producto sobre la piel, probablemente los fluidos te resulten bastante atractivos. Tienen una consistencia más líquida, se extienden y suelen dejar una sensación ligera. Por eso son muy populares en protectores solares faciales. Además, funcionan muy bien dentro de rutinas en las que aplicamos varios productos y no queremos terminar sintiendo que llevamos cinco capas sobre el rostro.
Gel
Los geles suelen tener una textura acuosa, fresca y de rápida absorción. Pueden resultar cómodos para pieles mixtas o grasas y durante épocas de calor, cuando una crema muy densa simplemente no apetece. Eso sí, “gel” no significa “mejor para el acné”. Si tienes tendencia acneica, presta atención al conjunto de la formulación y busca productos adecuados para tu piel.
Gel-crema
Si una crema te parece demasiado pesada pero un gel se queda corto, probablemente aquí encuentres tu sitio. Las texturas gel-crema intentan combinar la sensación fresca y ligera de un gel con el confort de una crema. Son interesantes para quienes buscan hidratación sin un acabado demasiado denso. También suelen funcionar muy bien durante primavera y verano, cuando queremos bajar ligeramente el peso de nuestra rutina sin renunciar a la hidratación.
Protector solar en stick
Los sticks solares se han convertido en uno de los formatos favoritos para llevar en el bolso. Son compactos, no existe riesgo de que se derramen y permiten reaplicar en determinadas zonas con bastante facilidad. También pueden ser muy prácticos para proteger áreas pequeñas como nariz, pómulos u orejas.
Eso sí, aquí aparece un detalle importante: necesitamos aplicar suficiente producto para alcanzar la protección indicada. Dar una pasada rápida con el stick puede no depositar la cantidad necesaria. La comodidad nunca debería convertirse en aplicar menos fotoprotector.
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