Puede que haya siglas que todavía no sepas qué significa, por mucho que estés presente en tu día a día. UVA por aquí, UVB por allá, “amplio espectro” en letras enormes y un SPF 50 que sí sabemos que queremos, aunque quizá no tengamos tan claro frente a qué nos está protegiendo. Y cuando llega el momento de escoger fotoprotector, todo empieza a parecer una pequeña clase de física que nadie había pedido.
La realidad es que entender la diferencia entre los rayos UVA y UVB resulta bastante más útil de lo que parece. Ambos forman parte de la radiación ultravioleta que alcanza nuestra piel y ambos pueden dañarla, pero no actúan de la misma manera. Unos están relacionados con el envejecimiento cutáneo y otros tienen un papel protagonista en las quemaduras solares, aunque la separación no es absoluta. Y sí, los dos son una razón buena para utilizar protector solar.
Qué son los rayos ultravioleta
La radiación ultravioleta forma parte de la energía emitida por el sol y se divide en UVA, UVB y UVC. Los UVC no entran en nuestra conversación diaria sobre fotoprotección porque son absorbidos por la atmósfera antes de llegar a la superficie terrestre. Los que nos preocupan cuando hablamos de nuestra piel son los UVA y los UVB.
Rayos UVA
Los UVA constituyen la mayor parte de la radiación ultravioleta que llega hasta nosotros. Están presentes durante las diferentes estaciones y pueden atravesar las nubes y también, en cierta medida, el cristal de las ventanas. Esto último explica por qué estar dentro de un coche o junto a una ventana no significa que nuestra exposición a UVA sea cero. Además, penetran en capas más profundas de la piel que los UVB.
Además, si necesitas un pequeño truco para recordarlo, puedes asociar la A de UVA con aging, aunque evidentemente sus efectos son bastante más amplios. La exposición acumulada a UVA contribuye al fotoenvejecimiento. Arrugas, pérdida de elasticidad, alteraciones de la pigmentación y otros cambios cutáneos relacionados con el sol pueden estar vinculados a esta radiación.
También provoca daño celular y participa en el desarrollo del cáncer de piel. Por eso reducir los UVA únicamente a “los rayos que producen arrugas” sería quedarse bastante corto.
Rayos UVB
Los UVB tienen una longitud de onda menor y penetran de forma más superficial que los UVA. Son especialmente conocidos por su relación con el eritema y las quemaduras solares. Ese momento en el que vuelves de la playa con los hombros rojos y descubres que dormir de lado va a ser complicado tiene mucho que ver con ellos. Su intensidad varía dependiendo de factores como la hora del día, la estación, la altitud y la localización geográfica.
Ahora bien, que relacionemos UVA con envejecimiento y UVB con quemaduras resulta útil para memorizarlo, pero ojo. Ambos tipos de radiación pueden provocar daño en las células y contribuir al desarrollo de cáncer cutáneo.
Entonces, ¿qué significa realmente SPF?
Aquí llega una de las confusiones más frecuentes. El SPF o factor de protección solar mide la protección frente al eritema producido por radiación UVB. Por eso mirar únicamente el número que aparece en grande en el envase no nos cuenta toda la historia. Además de un SPF alto, busca un protector que indique protección de amplio espectro frente a UVA y UVB y presta atención al sistema de etiquetado utilizado en el producto para indicar la protección UVA.
Google NewsCategoría: Protección solar
