Aunque suene a un ingrediente nuevo, lo cierto es que lleva años utilizándose. La Nigella sativa, también conocida como comino negro, se han empleado tradicionalmente en diferentes culturas y, desde hace unos años, su aceite ha empezado a ganar protagonismo en productos destinados al cuidado de la piel y, especialmente, del cabello. Parte de su popularidad tiene que ver con una de las preocupaciones capilares que más búsquedas acumula: la caída del pelo. En redes sociales encontramos aceites, mascarillas y tratamientos con Nigella sativa que prometen desde fortalecer la melena hasta estimular su crecimiento. Pero conviene poner las expectativas en su sitio. Te contamos por qué.
Por qué se relaciona la Nigella sativa con la caída del cabello
La Nigella sativa es una planta originaria de determinadas regiones de Asia, Oriente Medio y el Mediterráneo. De sus semillas negras se obtiene un aceite que se utiliza tanto tradicionalmente como en diferentes formulaciones cosméticas. Uno de sus componentes más estudiados es la timoquinona, una sustancia a la que se atribuyen propiedades antioxidantes y antiinflamatorias. Precisamente estas características explican buena parte del interés que ha despertado la planta en el cuidado del cuero cabelludo.
En cuanto a la caída, es relativo. Se han hecho estudios, sí, pero las investigaciones disponibles son escasas, incluyen pocos participantes y no aseguran que el aceite de comino negro frene por sí mismo la caída o estimule el crecimiento del cabello. Ahora bien, lo que sí resulta interesante es su potencial para mantener el cuero cabelludo en buenas condiciones. Y tener una piel equilibrada en esta zona forma parte de una buena rutina capilar.
¿La razón? Gracias a sus componentes lipídicos y antioxidantes, los productos formulados con aceite de Nigella sativa aportan nutrición y suavidad. Además, sus propiedades antiinflamatorias se investigan por su posible utilidad para calmar determinadas alteraciones del cuero cabelludo. Eso no significa que debamos utilizarlo para tratar dermatitis, psoriasis u otras enfermedades sin consultar previamente con un dermatólogo. Si existe picor persistente, descamación importante, heridas o inflamación, lo primero es averiguar qué está ocurriendo.
Cómo utilizar la Nigella sativa en el cabello
La forma más sencilla es recurrir a productos capilares que ya la incorporen en su formulación, como champús, sérums, mascarillas y aceites. Si utilizas el aceite, puedes aplicar una pequeña cantidad sobre el cuero cabelludo o en medios y puntas, dependiendo del producto y de tus necesidades. No hace falta empapar la melena: utilizar más cantidad no hará que funcione mejor y sí puede dejar el cabello pesado o difícil de lavar.
Además, antes de utilizar cualquier aceite nuevo directamente sobre la piel, conviene probarlo en una zona pequeña. Que un ingrediente sea natural no significa que no pueda provocar irritación o una reacción alérgica.
Cuándo deberías consultar con un dermatólogo
Encontrar algunos pelos en la ducha no significa que exista un problema. El cabello atraviesa diferentes fases y perder una determinada cantidad cada día forma parte de su ciclo natural. Sin embargo, si empiezas a notar que la raya se ensancha, aparecen zonas con menor densidad, la coleta tiene bastante menos volumen o la caída aumenta de forma repentina y se mantiene durante semanas, es mejor consultar.
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