Este tema incomoda. Lo sé. Pero si hablamos de sostenibilidad, belleza consciente y autocuidado real, no podemos seguir ignorándolo. Porque entre rutinas de skincare y mascarillas capilares, hay una parte de nuestra higiene que sigue siendo tabú (aunque no debería): la íntima. Y no, no vengo a juzgarte por usar tampones o compresas desde hace años. Vengo a contarte algo que nadie suele decirte: tu regla también puede contaminar. Y mucho más de lo que imaginas.
Cuánto contaminan los productos de higiene íntima
Vamos al grano. Un solo tampón convencional puede tardar hasta 500 años en descomponerse. Sí, has leído bien: quinientos. Es decir, más que una botella de plástico. ¿La razón? La mayoría están hechos con una mezcla de algodón no orgánico (que ya de por sí tiene un impacto ambiental brutal), rayón, plásticos, y vienen envueltos en más plástico.
Ahora haz las cuentas: si una persona menstrúa durante unos 40 años y utiliza, de media, entre 11.000 y 16.000 productos menstruales en su vida, el impacto ecológico no es una exageración: es una barbaridad. Y eso sin hablar de las toallitas íntimas desechables, que aunque prometen frescura, son un enemigo silencioso de los océanos.
¿Por qué nadie nos habló de esto?
Porque durante mucho tiempo, la conversación sobre menstruación ha sido escondida, minimizada o reducida a lo estrictamente higiénico. Nadie te explicaba en clase de biología que esa compresa con alas podía acabar flotando en el Mediterráneo. Y las marcas tradicionales, bueno, digamos que tampoco tenían mucho interés en contarlo.
Pero los tiempos cambian. Y si ahora nos preocupa de qué está hecho el sérum que usamos por la noche, también deberíamos preocuparnos por qué nos ponemos tan cerca de nuestra zona más delicada.
Las alternativas existen (y son más bonitas de lo que piensas)
La buena noticia: no todo está perdido. Hoy existen opciones mucho más respetuosas con el cuerpo y el planeta. ¿Quieres saber cuáles? Te lo cuento con gusto:
1/ Copa menstrual
La reina del cambio sostenible. Hecha de silicona médica, dura hasta 10 años, es cómoda, segura y ahorra kilos de residuos. ¿Miedo a usarla? Al principio, sí. Pero te aseguro que, con un poco de práctica y la actitud correcta, es un antes y un después.
2/ Compresas y salvaslips de tela
Lavables, reutilizables y con diseños que te harán olvidar las típicas de celulosa. Ideales si no te va lo interno, pero quieres dar el paso a lo eco.
3/ Braguitas menstruales
La revolución silenciosa. Absorben sin parecer pañales, se lavan como cualquier ropa interior y te hacen sentir libre. Hay modelos para todo tipo de flujo y estilos.
4/ Tampones y compresas biodegradables u orgánicas
Si prefieres seguir usando productos desechables, opta por los que están hechos con algodón orgánico, sin perfumes ni blanqueantes, y con envases compostables.
La higiene íntima no debería ser un privilegio ni una fuente de culpa. Pero sí puede (y debe) ser más consciente. Porque no hay nada más poderoso que una mujer que se conoce, se cuida y cuida el planeta al mismo tiempo.
Ad Category: Primor Fit
