Después de meses escondidos entre calcetines, botas y zapatillas, nuestros pies recuperan de repente todo el protagonismo. Y es justo entonces cuando descubrimos esos talones algo más secos de lo que recordábamos, una pedicura que necesita urgentemente una actualización o alguna dureza que ha decidido acompañarnos hasta las vacaciones.
El verano tampoco se lo pone fácil. Caminamos más, utilizamos zapatos abiertos, pasamos horas descalzas en piscinas y playas y exponemos la piel continuamente al sol. La buena noticia es que conseguir unos pies cuidados no requiere una pedicura profesional cada semana ni una colección infinita de productos.
Qué cuidados necesitan nuestros pies en verano
Empieza por una buena hidratación
Los talones suelen ser los primeros en avisarnos de que necesitan un poco más de atención. La piel de los pies es más gruesa en determinadas zonas y puede desarrollar fácilmente sequedad y durezas. Aplicar diariamente una crema específica ayuda a mantenerla más suave y flexible.
Exfolia, pero con cabeza
Cuando descubrimos una dureza, existe una tentación bastante universal de querer eliminarla entera durante una sola tarde. No hace falta. Una exfoliación suave y progresiva suele ser mucho mejor que utilizar limas de forma agresiva o intentar retirar demasiada piel de una vez.
Corta las uñas correctamente
La pedicura perfecta empieza bastante antes del esmalte. Corta las uñas preferiblemente rectas y evita redondear excesivamente las esquinas, ya que hacerlo puede favorecer que se encarnen. Tampoco conviene cortarlas demasiado.
El esmalte también necesita algún descanso
Llega junio y parece que nuestras uñas entran en una relación monógama con el esmalte hasta septiembre. No es necesario renunciar a la pedicura durante todo el verano, pero sí conviene observar las uñas de vez en cuando sin esmalte.
No olvides el protector solar
Sí, también sobre los pies. Es una de esas zonas que olvidamos constantemente hasta que terminamos con la marca exacta de las tiras de las sandalias. Aplica protector solar sobre el empeine y los dedos cuando vayan a permanecer expuestos y reaplica cuando sea necesario.
Las chanclas tienen un lugar y un momento
Son perfectas para ir de la tumbona a la piscina. Quizá no tanto para recorrer una ciudad durante seis horas. Si vas a caminar bastante, utiliza un calzado que proporcione una buena sujeción y resulte cómodo. Las sandalias completamente planas y sin apenas soporte suelen acabar provocando molestias.
Cuidado con caminar descalza en zonas comunes
Hablo de las piscinas, vestuarios y duchas compartidas. Son lugares en los que merece la pena utilizar chanclas. Los ambientes cálidos y húmedos favorecen la proliferación de hongos. Además de utilizar calzado en estas zonas, seca bien los pies después de ducharte, prestando especial atención al espacio entre los dedos.
¿Sudan mucho tus pies?
El calor aumenta la sudoración y hace que el calzado resulte bastante menos agradable. Alternar los zapatos para permitir que se sequen correctamente, escoger materiales transpirables y cambiar los calcetines cuando estén húmedos puede ayudar. También existen productos antitranspirantes específicamente formulados para los pies si el sudor supone un problema frecuente.
Google NewsCategoría: Primor Fit
