El protector solar hay que usarlo siempre y sin excepción. Sin embargo, no suele ser cuando alguien nos explica por enésima vez que debemos utilizarlo todos los días, sino cuando una mañana nos miramos al espejo y descubrimos una pequeña mancha marrón que juraríamos que antes no estaba ahí. De repente, todas aquellas tardes al sol, los paseos sin SPF y ese verano en el que nuestra máxima preocupación era conseguir el bronceado perfecto parecen tener memoria. Los léntigos solares son una de las consecuencias visibles de la exposición acumulada a la radiación ultravioleta. Son frecuentes, especialmente con el paso de los años, y suelen aparecer en esas zonas que llevan toda una vida recibiendo sol: rostro, escote, hombros y manos. La mayoría son benignos, pero cualquier mancha nueva o que cambia merece atención.
Qué es un léntigo solar y por qué aparece
El léntigo solar es una mancha pigmentada que aparece como consecuencia de la exposición acumulada a la radiación ultravioleta. Suele presentar un color que va desde el marrón claro hasta tonalidades más oscuras y, generalmente, tiene una superficie plana. A diferencia de las pecas, los léntigos no suelen desaparecer cuando termina el verano y dejamos de exponernos tanto al sol.
En cuanto a la causa de su aparición… No existe solo una. Aunque todo se resume al tiempo y al memoria de la piel. La radiación ultravioleta provoca alteraciones en la producción y distribución de melanina. Con el tiempo, determinadas zonas empiezan a acumular más pigmento y aparecen esas pequeñas manchas que conocemos como léntigos solares.
No aparecen únicamente en personas mayores
Durante mucho tiempo se conocieron popularmente como ‘manchas de la edad’, pero el nombre puede resultar engañoso. La edad influye porque cuantos más años vivimos, mayor suele ser nuestra exposición solar acumulada. Sin embargo, pueden aparecer antes en personas que han tomado mucho el sol o han utilizado cabinas de bronceado. Así que aquella pequeña mancha que aparece a los treinta y tantos no significa que estés envejeciendo antes de tiempo. Puede significar que tu piel lleva años acumulando horas de sol.
Cómo diferenciar un léntigo de otras manchas
Aquí es donde conviene evitar los autodiagnósticos delante del espejo. Muchas lesiones pigmentadas pueden parecerse entre sí. Lunares, queratosis seborreicas, hiperpigmentaciones y determinadas lesiones cutáneas pueden confundirse con un léntigo solar si no tenemos conocimientos dermatológicos. Si te aparece una mancha nueva, ve al dermatólogo.
Cómo evitarlos
Si queremos prevenir la aparición de nuevos léntigos, hay un producto que gana por goleada. Utilizar un protector solar de amplio espectro todos los días y reaplicarlo cuando sea necesario reduce el daño producido por la radiación ultravioleta y ayuda a prevenir nuevas alteraciones de la pigmentación. Y sí, también deberías utilizarlo sobre las manos, una zona que solemos olvidar hasta que empiezan a aparecer las primeras manchas.
¿Se pueden eliminar los léntigos solares?
Sí, existen diferentes tratamientos dermatológicos capaces de reducirlos o eliminarlos. Dependiendo de las características de la mancha y del tipo de piel, el dermatólogo puede recomendar láser, luz pulsada intensa, crioterapia, peelings químicos o determinados tratamientos tópicos. Pero todo depende del criterio de un profesional.
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