Seguro que alguna vez te ha pasado. Llegas a otra ciudad, te duchas como haces siempre, utilizas exactamente los mismos productos y, aun así, tu cabello parece completamente distinto. De repente tiene menos brillo, se encrespa más, pierde volumen o, por el contrario, se engrasa antes de lo habitual. Y no, no es una impresión tuya. El lugar en el que te lavas el pelo influye mucho más de lo que imaginamos.
La explicación está en factores como la dureza del agua, la humedad ambiental, la contaminación o incluso el clima. Todos ellos afectan a la forma en la que se comporta la fibra capilar y explican por qué una melena puede verse espectacular en una ciudad y completamente diferente en otra.
Qué debes tener en cuenta al lavarte el pelo
La dureza del agua importa (y mucho)
Uno de los principales responsables es el agua. Las ciudades con aguas más duras contienen una mayor cantidad de minerales, como calcio y magnesio, que se depositan sobre el cabello. Como consecuencia, la melena puede sentirse más áspera, apagada y difícil de peinar.
La humedad cambia el comportamiento del cabello
Si viajas a una ciudad costera, es probable que tu pelo lo note antes que tú. La humedad favorece el encrespamiento en muchas personas y altera la forma natural del cabello. Esto explica por qué algunas melenas lisas adquieren más movimiento y algunos rizos parecen cobrar vida cuando cambian de clima.
El frío y el calor también influyen
La temperatura exterior tiene un impacto directo sobre el cuero cabelludo y la fibra capilar. Los ambientes muy secos aumentan la sensación de sequedad, mientras que el calor y el sudor hacen que algunas personas necesiten lavar el cabello con mayor frecuencia.
La contaminación deja residuos
Las grandes ciudades también afectan al aspecto del cabello. La contaminación se deposita sobre la fibra capilar y hace que el pelo pierda parte de su brillo natural. Además, puede aumentar la sensación de suciedad y provocar que algunos cueros cabelludos se engrasen antes.
Llevar un champú clarificante puede salvarte
Si viajas con frecuencia, merece la pena reservar un hueco en la maleta para un champú de limpieza profunda. Utilizarlo ocasionalmente ayuda a eliminar los residuos minerales y la acumulación de productos que se adhieren al cabello cuando cambias de ciudad.
No estrenes productos durante un viaje
Cuando el cabello ya está adaptándose a un nuevo entorno, introducir un cosmético desconocido complica todavía más las cosas. Lo mejor es mantener una rutina sencilla y utilizar productos que ya sabes que funcionan bien en tu melena.
Un sérum o un aceite siempre ayudan
Especialmente si visitas una ciudad húmeda o con temperaturas extremas. Aplicar unas gotas en medios y puntas ayuda a controlar el encrespamiento y aporta una mayor sensación de suavidad, incluso cuando el cabello parece empeñado en tener vida propia.
Dale tiempo para adaptarse
El cabello también necesita unos días para acostumbrarse a las nuevas condiciones. Por eso muchas personas notan que los primeros lavados son los más complicados y que la melena mejora conforme pasan los días.
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