El conocido burnout es bastante extremo y tristemente, cada vez más común en la sociedad en la que vivimos. Y es que el burnout, como su propio nombre indica, no es otra cosa que acabar quemada o quemado por completo.
Se da cuando llevamos una etapa de mucho trabajo o de mucho estrés por alguna situación. Hoy vamos a ver en más profundidad qué es el burnout, cuáles son las señales que estamos atravesando esta etapa y cómo prevenirla.
Qué es el burnout
Aunque para muchas personas es conocido, no se sabe del todo en muchos casos lo que es el burnout. Por eso hoy vamos a definirlo con exactitud. El burnout es el también conocido como síndrome de desgaste profesional.
Es por tanto un estado de agotamiento relacionado con una exposición prolongada al estrés laboral que no se ha gestionado adecuadamente o que se da cuando la cantidad de trabajo nos supera hasta tal punto que nos produce agotamiento.
Los síntomas van desde el cansancio físico y mental permanente, hasta cambios en el bienestar emocional, el rendimiento y la postura ante el trabajo.
¿Cuáles son las señales del burnout?
Vamos a ver cuáles son las señales específicas del burnout, para que sepas cómo saber que estás entrando en este síntoma o que ya estás bastante afectado/a.
- Agotamiento: sensación de cansancio constante incluso después de descansar y en los planos tanto físico como emocional.
- Pérdida de la motivación: falta de interés por tareas que antes resultaban satisfactorias incluso.
- Irritabilidad: en algunos casos se da una mayor facilidad para enfadarse, frustrarse o reaccionar de forma negativa incluso en personas que no tienen un carácter tendente a ella.
- Síntomas físicos: como dolores de cabeza, tensión muscular, problemas digestivos u otras molestias relacionadas con el estrés, el miedo a no poder con todo o a perder el trabajo y la ansiedad.
- Sensación de no hacer suficiente: aunque son situaciones en las que se está haciendo demasiado, existe una percepción de que, por mucho esfuerzo que se haga, nunca es suficiente y no se llega a los objetivos o las tareas marcados.
- Falta de concentración: en muchos casos es común que se den problemas para mantener la atención, organizarse o tomar decisiones importantes. Se puede tener incluso una niebla mental en la que cueste responder a preguntas sencillas como qué se quiere comer etc.
- Distanciamiento del trabajo: en muchos casos se da una sensación de apatía, o rechazo hacia las responsabilidades laborales por sobrecarga.
- Alteraciones del sueño: para algunas personas se traduce en una dificultad para conciliar el sueño, pero para otras pueden ser despertares frecuentes o la sensación de dormir pero no haber descansado.
Cómo prevenir el burnout
Tanto si ya sufres de burnout como si estás entrando en este estado y crees que necesitas regularte, usa estas estrategias:
- Establecer prioridades a la hora de cumplir tareas
- Poner límites entre el trabajo y la vida personal, sobre todo trabajando desde casa
- Hacer descansos breves
- Practicar ejercicio para regular la ansiedad
- Cuidar las horas de sueño y su calidad, puede ayudar no mirar pantallas una hora antes al menos
- Agendar planes de ocio
- Hablar de la situación con seres queridos e incluso, buscar ayuda de un/a profesional de la salud mental si es necesario
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