El clean look nos ha solucionado más días de pelo dudoso de los que probablemente estemos dispuestas a reconocer. Raya en medio, coleta o moño pulido y absolutamente ningún cabello fuera de su sitio. Sobre el papel, parece el peinado más sencillo del mundo. En la práctica, cinco minutos después aparecen tres baby hairs con ideas propias. La solución habitual es bastante evidente: gomina, gel fijador y una buena cantidad de laca. Funcionan, sí, pero no siempre queremos esa sensación rígida, húmeda o ligeramente acartonada que pueden dejar algunos productos.
Por suerte, conseguir un acabado pulido no significa necesariamente convertir nuestra cabeza en una estructura resistente a huracanes. Existen otras opciones.
Alternativas a la laca y la gomina para un buen clean look
Cera en stick
Si el problema son esos pequeños cabellos que aparecen alrededor de la frente, las sienes o la raya, una cera capilar en formato stick puede convertirse en tu mejor amiga. Su gran ventaja es la precisión. Podemos pasarla directamente por las zonas que queremos controlar y después utilizar un cepillo para distribuir el producto.
Además, permite conseguir ese efecto brillante y pulido característico del clean look sin necesidad de empapar toda la raíz con gel. El truco está en utilizar poca cantidad. Queremos pelo pulido, no conseguir que alguien se pregunte cuándo fue la última vez que nos lo lavamos.
Ceras y pomadas
Otra posibilidad son las ceras y pomadas de peinado, interesantes cuando buscamos controlar el cabello manteniendo cierta flexibilidad. A diferencia de algunos geles de fijación fuerte, pueden proporcionar definición y control sin dejar necesariamente el pelo completamente rígido. Funcionan muy bien para recoger los pequeños cabellos alrededor del rostro y perfeccionar el acabado final de una coleta o un moño. De nuevo, menos es más. Empieza calentando una cantidad mínima entre los dedos o las palmas y añade el producto solo si lo necesitas.
Crema de peinado
No todos los clean looks tienen que parecer recién salidos de una pasarela. Si prefieres un resultado más suave, las cremas de peinado o cremas antifrizz pueden ayudar a controlar el encrespamiento y esos pelitos que sobresalen sin aportar una fijación excesiva.
Son buenas opciones en cabellos secos, ondulados o con tendencia al frizz, donde aplicar grandes cantidades de productos fijadores puede dejar un acabado demasiado rígido. El resultado será menos “cada pelo conoce exactamente su posición” y algo más natural.
Sérum o aceite capilar
Cuando el problema no es tanto mantener el peinado como conseguir ese acabado brillante y perfectamente pulido, unas gotas de sérum o aceite capilar marcan la diferencia. Aplica una cantidad mínima en las palmas, frótalas y pásalas suavemente por la superficie del cabello una vez realizado el recogido.
Además de aportar brillo, ayudan a controlar pequeños cabellos y reducir visualmente el encrespamiento. Eso sí: concentrarlos principalmente en medios, puntas y sobre la superficie del peinado evita sobrecargar la raíz.
El cepillo
Podemos tener el mejor producto del mundo y seguir peleándonos con el peinado si utilizamos la herramienta equivocada. Un cepillo de cerdas densas ayuda a reunir los cabellos pequeños y distribuir el producto mientras realizamos la coleta o el moño. Para los detalles alrededor de la frente, un pequeño cepillo específico para edges permite trabajar con bastante más precisión. Primero haz el recogido, después aplica una pequeña cantidad del producto elegido y finalmente cepilla hacia la dirección del peinado.
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