En el cuidado capilar, hay productos que parecen específicos, pero que marcan una gran diferencia cuando se utilizan bien. El champú azul es uno de ellos. Aunque muchas personas lo confunden con el champú morado, no cumplen exactamente la misma función ni están pensados para los mismos tonos de cabello. Entender cómo funciona y cuándo usarlo es clave para evitar resultados indeseados. Te contamos en Primor cómo aprender a usarlo bien para una melena como recién salida de la peluquería.
Qué es el champú azul
El champú azul es un producto formulado con pigmentos azulados que ayudan a neutralizar tonos cálidos no deseados en el cabello, especialmente los reflejos anaranjados o cobrizos. Funciona siguiendo la teoría del color: el azul neutraliza el naranja, equilibrando el tono.
No es un champú de limpieza profunda ni un tinte. Es un producto de mantenimiento que corrige visualmente el color del cabello sin modificarlo de forma permanente.
Para qué sirve realmente
Su función principal es mantener los tonos fríos y evitar que el cabello se vuelva anaranjado con el paso del tiempo. Esto ocurre especialmente en cabellos teñidos, decolorados o expuestos al sol, el calor o ciertos minerales del agua. El champú azul no aclara ni oscurece el cabello. Tampoco cubre canas. Su efecto es óptico: equilibra el tono y aporta un aspecto más uniforme y cuidado.
Qué tipos de cabello deben usarlo
El champú azul está especialmente indicado para cabellos castaños claros, rubios oscuros o cabellos con mechas que tienden a volverse anaranjados con el tiempo. También funciona bien en cabellos con matices frías que quieren mantener ese matiz sin que derive hacia tonos cálidos.
En cabellos muy claros o platinos, el champú azul no suele ser la mejor opción, ya que estos tonos tienden más al amarillo que al naranja. En esos casos, el champú morado suele ser más adecuado.
Cada cuánto usarlo
No es un champú de uso diario. Utilizarlo con demasiada frecuencia puede apagar el color o dejar el cabello con un matiz demasiado frío o ceniza. La frecuencia ideal suele ser una o dos veces por semana, dependiendo del tono del cabello y de cuánto tienda a oxidarse.
El tiempo de exposición también influye. Dejarlo actuar unos minutos permite que el pigmento neutralice mejor los reflejos cálidos, pero no conviene excederse.
Cómo usarlo correctamente
El champú azul se aplica como un champú normal, pero con intención. Es decir, es importante repartirlo bien, masajear suavemente y dejarlo actuar unos minutos antes de aclarar.
Después, conviene aplicar un acondicionador o mascarilla hidratante, ya que muchos champús pigmentados pueden resultar ligeramente más secos que los habituales. Mantener la hidratación ayuda a conservar el brillo y la suavidad del cabello.
Qué resultados esperar
Cuando se usa correctamente, el champú azul ayuda a mantener el tono equilibrado, reduce los reflejos anaranjados y aporta un aspecto más uniforme. No transforma el color, lo corrige suavemente. Los resultados son progresivos y dependen de la constancia y del estado del cabello.
Cuándo evitarlo
Si tu cabello no tiene reflejos anaranjados, el champú azul no es necesario. Tampoco es recomendable en cabellos muy claros o en tonos que no tienden al naranja, ya que no aportará beneficios visibles.
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