Si buscas propósitos de salud y autocuidado para comenzar el año con buen pie, vamos a contarte cómo puedes incluir de verdad la salud y el autocuidado este año para que sean propósitos sostenibles.
Y es que muchas veces cuando pensamos en propósitos de salud y autocuidado nos ponemos objetivos muy elevados. Como ir al gimnasio cada día. Como llevar una dieta muy estricta sin ninguna desviación. Y eso, al final tensa la cuerda y hace difícil que se pueda sostener en la rutina.
Claves para sostener tus propósitos de salud y autocuidado
Incluir la salud y el autocuidado en tus propósitos de Año Nuevo es clave. Lo es porque la base de una buena vida reside en cuidarte desde los fundamentos. Y es que esos fundamentos son los que luego harán que esta se sostenga o que no lo haga.
Respirar de forma consciente
Muchas veces hacemos cosas que pueden llevarse a cabo con mayores dosis de autocuidado, aunque no te des cuenta. Por ejemplo, respirar de forma profunda mientras estás haciendo las tareas del hogar o mientras conduces, para reducir la ansiedad.
Basta con parar y respirar hinchando la tripa, para después exhalar del mismo modo. Esto hace que puedas oxigenarte y relajarte al mismo tiempo.
Caminar mientras procesas lo que sientes
Cuando te sucede algo en la vida que te mueve emocionalmente o te es difícil de sostener, en muchos casos no necesitas rumiar solo/a, sino permitirte contarlo y sentirte sostenido/a.
Una de las mejores formas es la de dar un paseo con alguien que tengas cercano o un ser querido. También puedes hacer una llamada de teléfono y salir a caminar mientras vas hablando con esa persona.
Es más, si no tienes a nadie disponible puedes ir colocando las ideas tú solo/a mientras caminas, ya que es un ejercicio que permite airear la mente e ir pensando de otro modo, incluso cambiar el punto de vista.
Cambia tu idea de auto cuidado
Muchas veces pensamos que para practicar el autocuidado hay que hacer una sesión de spa casera o sacar dos horas para hacer una clase de yoga, por ejemplo.
Esto no tiene por qué ser la única idea de autocuidado. Es más, el concepto de cuidarse debería estar integrado en la rutina y ser fácil de llevar a cabo.
Autocuidarse también es aceptarnos como somos. Poner límites cuando no queremos hacer algo. Pedir ayuda para algo que se nos hace demasiado para hacerlo sin ella. Desconectarse del teléfono una tarde libre o el fin de semana.
Ten alternativas flexibles
El autocuidado no siempre tiene por qué ser ir una hora al día al gimnasio, por ejemplo. Si quieres de verdad cuidarte y no ser rígido/a, puedes trazar un plan con opciones flexibles que se adapten a lo que necesitas cada día.
Algunas de ellas pueden ser salir a caminar, entrenar, ir a correr o descansar cuando el cuerpo te lo pida, alternando todas. Y es que el cuerpo también necesita variedad y al fin y al cabo es lo más sano para tu mente también.
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