En belleza, la línea entre el autocuidado y el experimento es cada vez más delgada. Con la llegada de las redes sociales, los tutoriales de “hazlo tú mismo” han invadido el universo del skincare: peelings caseros, extracciones, microagujas, láseres portátiles o cócteles de activos que prometen una piel perfecta sin salir del baño. Pero hay algo que los filtros no muestran: los riesgos.
Cuidar la piel es un acto de amor. Pero ese amor también pasa por saber cuándo no tocarla. Porque, aunque la industria cosmética haya democratizado la información y los productos profesionales sean más accesibles, no todos los tratamientos deberían hacerse en casa.
Qué tratamientos para la piel NO hacer en casa
1/ Peelings químicos potentes
El término “peeling” suena inofensivo, pero detrás hay ciencia, química y, sobre todo, precisión. Los peelings químicos profesionales utilizan ácidos en concentraciones elevadas —como el glicólico, el salicílico o el tricloroacético— para exfoliar las capas superficiales de la piel y estimular la regeneración celular.
Realizados en una clínica, estos procedimientos son seguros y eficaces. Pero replicarlos en casa con productos no controlados o mezclando diferentes ácidos puede ser peligroso.
“El principal riesgo es la quemadura química o la hiperpigmentación, especialmente en pieles sensibles o morenas”, explican los expertos de Primor. “Un peeling mal hecho puede dejar manchas o cicatrices que tardan meses en desaparecer”.
- Consejo: en casa, opta por exfoliantes suaves con AHA o BHA en concentraciones bajas (menos del 5%), y no combines varios ácidos a la vez. La exfoliación debe ser un gesto de cuidado, no una agresión.
2/ Extracciones y manipulación de granos
Pocas cosas resultan tan tentadoras como exprimir un granito frente al espejo. Pero, por inocente que parezca, este gesto puede ser devastador para la piel.
Las extracciones manuales, cuando no se realizan con técnica profesional, pueden inflamar el tejido, romper capilares o dejar marcas permanentes. Además, los dedos transportan bacterias que pueden provocar infecciones o brotes de acné más severos.
- Consejo: si sufres puntos negros o acné, recurre a productos con ácido salicílico, retinoides suaves o niacinamida. Y si necesitas una limpieza profunda, lo mejor es acudir a un centro estético donde realicen extracciones controladas bajo un entorno higiénico.
3/ Microneedling o dermapen
El microneedling —o tratamiento con microagujas— se ha popularizado por su promesa de renovar la piel y estimular el colágeno. Sin embargo, su práctica requiere conocimiento técnico y esterilidad absoluta.
“Al perforar la piel, aunque sea de forma superficial, existe riesgo de infección, sangrado o daño tisular si no se usan las agujas adecuadas ni las medidas de higiene correctas”, advierten.
Además, combinarlo con productos activos o sueros sin control médico puede desencadenar reacciones inflamatorias severas.
- Alternativa segura: utiliza cosméticos con péptidos, retinoides o vitamina C, que estimulan el colágeno sin necesidad de pinchar la piel.
4/ Láseres, dermoabrasión o radiofrecuencia casera
El auge de los gadgets de belleza ha hecho que tratamientos antes reservados a clínicas —como el láser o la radiofrecuencia— ahora tengan versiones domésticas. Sin embargo, los aparatos de uso casero no siempre están calibrados correctamente, y su aplicación sin supervisión puede causar quemaduras, irritación o pérdida de pigmento.
Los profesionales no solo manejan la intensidad del dispositivo, sino que también evalúan el tipo de piel, la profundidad del daño y el momento idóneo para aplicarlo.
- Consejo: si te interesan los aparatos de belleza, empieza con gadgets de baja intensidad, como dispositivos de luz LED, masajeadores o herramientas de drenaje facial, que ayudan a mejorar la circulación sin riesgo.
5/ Mezclar activos sin conocimiento
La cosmética es química, y combinarla sin criterio puede tener consecuencias. Usar retinol junto con ácidos fuertes, o vitamina C con exfoliantes, puede provocar irritación, enrojecimiento e incluso descamación.
- Regla de oro: simplifica. En lugar de usar siete productos, elige tres bien formulados y compatibles. Una buena rutina nocturna no necesita más que limpieza, tratamiento e hidratación.
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