De todas las vitaminas que existen, la vitamina D es la favorita. Basta con que aparezca un día de sol para escuchar que necesitamos “aprovecharlo para cargar vitamina D”, mientras que en redes sociales encontramos suplementos, alimentos enriquecidos y recomendaciones que prometen solucionar desde el cansancio hasta el estado de ánimo. Y, como suele ocurrir cuando un nutriente se convierte en protagonista, alrededor de él aparecen tantas afirmaciones que resulta complicado distinguir qué tiene sentido y qué hemos terminado repitiendo porque lo hemos escuchado muchas veces.
La vitamina D es importante, eso no es discusión. Participa en la absorción del calcio, contribuye al mantenimiento de los huesos y desempeña otras funciones en el organismo. Lo que sí merece algunos matices es la idea de que cuanto más tengamos, mejor, que todo el mundo necesita suplementarse o que debemos exponernos al sol sin protección para conseguirla.
Mitos y verdades sobre la vitamina D
Verdad: nuestro cuerpo puede producir vitamina D gracias al sol
La piel puede sintetizar vitamina D cuando recibe radiación UVB. Después, el organismo transforma esos compuestos mediante diferentes procesos hasta obtener la forma activa que puede utilizar. Sin embargo, la cantidad producida varía según factores como la estación del año, la latitud, la hora, la edad, el tono de piel, la ropa o el tiempo que pasamos al aire libre.
Mito: necesitas tomar el sol sin protección para conseguir suficiente vitamina D
No es así. La exposición a radiación ultravioleta aumenta el riesgo de fotoenvejecimiento y cáncer de piel. Utilizar la vitamina D como argumento para tomar el sol deliberadamente sin protección no es una buena estrategia. La vitamina D también puede obtenerse mediante determinados alimentos y, cuando existe una indicación médica, a través de suplementos. Es decir, que no necesitas elegir entre cuidar tus huesos o proteger tu piel.
Verdad: la vitamina D es fundamental para los huesos
Una de sus funciones mejor establecidas está relacionada con el metabolismo del calcio y el fósforo. La vitamina D facilita la absorción intestinal del calcio y resulta necesaria para mantener una correcta mineralización ósea. Una deficiencia grave puede producir raquitismo en niños y osteomalacia en adultos, además de relacionarse con problemas de salud ósea.
Mito: si estás cansada, seguramente te falta vitamina D
Podría ser, pero el cansancio tiene muchísimas posibles causas, como dormir poco, anemia, estrés, alteraciones tiroideas, infecciones y numerosos problemas de salud. Intentar diagnosticar una falta de vitamina D únicamente porque llevas varias semanas cansada resulta demasiado simplista. Si el cansancio persiste o aparece acompañado de otros síntomas, mejor consulta con un profesional en lugar de empezar a tomar suplementos por tu cuenta.
Mito: todo el mundo debería tomar suplementos de vitamina D
No necesariamente. Que un nutriente sea esencial no significa que debamos suplementarlo de forma indiscriminada. La necesidad de suplementos depende de factores como la alimentación, los niveles sanguíneos, determinadas etapas vitales y las circunstancias clínicas de cada persona. Además, la dosis tampoco debería elegirse siguiendo el consejo de alguien que toma una cantidad concreta porque “le funciona fenomenal”. Mi consejo es que antes de suplementarte, acudas a un profesional.
Google NewsCategoría: Nutrición y Dietética
