La medicina estética vive un momento en el que la naturalidad manda. Atrás queda la época en la que el objetivo era cambiar los rasgos del rostro. Ahora buscamos tratamientos que mejoren la calidad de la piel, aporten luminosidad y hagan que la cara tenga mejor aspecto sin dejar de parecer la nuestra. Precisamente por eso, la mesoterapia facial se ha convertido en uno de los tratamientos más demandados de los últimos años. Su éxito tiene una explicación muy sencilla. No busca dar volumen ni transformar el rostro, sino hidratar la piel desde el interior y devolverle frescura, luminosidad y elasticidad. El resultado es una piel con mejor aspecto, más uniforme y mucho más descansada, sin que nadie perciba que te has hecho un tratamiento.
Qué es la mesoterapia facial
La mesoterapia facial consiste en aplicar pequeñas microinyecciones en las capas superficiales de la piel. A través de ellas se introducen ingredientes como ácido hialurónico no reticulado, vitaminas, minerales, aminoácidos o antioxidantes. La combinación cambia en función de las necesidades de cada piel, por lo que el tratamiento se adapta a cada persona.
Qué beneficios tiene
Si algo explica el éxito de la mesoterapia es que mejora la calidad de la piel sin modificar las facciones. Aporta hidratación, aumenta la luminosidad, mejora la textura y hace que el rostro se vea más fresco y descansado. Además, suaviza los primeros signos del envejecimiento y devuelve vitalidad a las pieles apagadas o deshidratadas.
Eso sí, no cambia el volumen del rostro. De hecho, es una de las dudas más habituales. La mesoterapia no funciona como los rellenos faciales. No aumenta el volumen de los labios, los pómulos o el mentón. Su objetivo es mejorar la calidad de la piel, no modificar la estructura de la cara.
¿Para quién está indicada?
Es un tratamiento muy versátil y puede realizarse a diferentes edades. Hay quien recurre a ella cuando empieza a notar deshidratación, falta de luminosidad o las primeras líneas de expresión. Otras personas la incorporan antes, simplemente para mantener la piel en las mejores condiciones posibles.
¿Cuántas sesiones hacen falta?
La respuesta depende de cada piel. El número de sesiones cambia según las necesidades de cada persona y los objetivos que se quieran conseguir. Lo habitual es realizar varias sesiones al principio y, después, repetir el tratamiento de forma puntual para conservar los resultados.
Qué tener en cuenta si quieres hacerla
Siempre debe realizarla un profesional. La mesoterapia es un tratamiento médico y debe realizarse en centros especializados. Ponerte en manos de un profesional cualificado garantiza que el tratamiento se adapte a las necesidades de tu piel y que se realice con todas las garantías de seguridad.
Los resultados aparecen poco a poco. La mesoterapia no transforma el rostro de un día para otro. La piel recupera la hidratación, gana luminosidad y mejora su aspecto de forma progresiva. Precisamente por eso el resultado se ve tan natural.
Tampoco sustituye una buena rutina de cuidado. Por muy buen resultado que ofrezca un tratamiento, la piel necesita cuidados diarios. La limpieza, la hidratación y el protector solar siguen siendo la base para mantener la piel sana y conservar durante más tiempo los beneficios de la mesoterapia.
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