Hay dos tipos de personas después de entrenar: las que llegan a casa, se duchan y continúan con su vida, y las que aprovechan ese momento para convertirlo en un pequeño ritual de autocuidado. Si entrenas con frecuencia, probablemente ya te habrás dado cuenta de que el gimnasio tiene un efecto curioso sobre la piel. Algunos días sales con ese brillo saludable que hace que parezca que acabas de volver de unas vacaciones; otros, en cambio, el sudor, la fricción y las horas con la coleta puesta consiguen que tu piel y tu cabello pidan ayuda.
La buena noticia es que no necesitas una rutina de veinte pasos para mantener la piel bonita después de entrenar. De hecho, cuanto más sencilla, mejor. La clave está en entender que, después del ejercicio, la piel necesita exactamente lo mismo que tú: recuperar el equilibrio. Y eso pasa por limpiar, hidratar y proteger.
Pasos de una rutina de belleza si vas al gimnasio
Empieza por la limpieza facial
Si has entrenado maquillada (algo que, por cierto, nos ha pasado a todas alguna vez), este paso es innegociable. El sudor, la grasa y los restos de maquillaje permanecen sobre la piel durante el entrenamiento, así que lo primero es utilizar un limpiador suave que elimine todas esas impurezas sin alterar la barrera cutánea.
No olvides el cuerpo
Hay una razón por la que algunas personas notan pequeños granitos en la espalda o el escote después de entrenar. La combinación de sudor, ropa ajustada y pasar demasiado tiempo con la ropa deportiva puesta no es precisamente la mejor amiga de la piel. Ducharte lo antes posible marcará la diferencia.
La hidratación viene después
Después de la ducha, llega uno de los pasos más infravalorados de cualquier rutina. Aplicar una crema corporal mientras la piel todavía conserva un ligero nivel de humedad ayuda a mantenerla más confortable y evita esa sensación de tirantez que aparece después de algunos entrenamientos.
Tu rostro también necesita hidratación
El hecho de haber sudado no significa que la piel esté hidratada. Un sérum ligero y una crema adaptada a tu tipo de piel ayudarán a devolverle el equilibrio y harán que mantenga ese aspecto luminoso que tanto nos gusta después de hacer ejercicio.
Presta atención al cabello
Si entrenas casi todos los días, seguro que conoces el eterno dilema: ¿lavarlo o no lavarlo? La respuesta depende de cada persona, pero sí merece la pena retirar el sudor del cuero cabelludo siempre que sea necesario. Y si utilizas el secador o herramientas de calor después, recuerda aplicar protección térmica.
El protector solar sigue siendo imprescindible
Especialmente si entrenas por la mañana o vuelves caminando a casa. Porque sí, incluso después de una sesión de fuerza o una clase de pilates, el protector solar continúa siendo uno de los productos más importantes de cualquier neceser.
Menos es más
Después del gimnasio, la piel suele estar más sensible. Por eso quizá no sea el mejor momento para experimentar con exfoliantes potentes, combinar demasiados activos o estrenar ese sérum que llevas semanas guardando en el cajón.
Convierte la ducha en un ritual. Hay algo muy satisfactorio en llegar a casa después de entrenar, ducharte y ponerte ropa limpia. Quizá sea porque representa el final de una tarea pendiente o porque, durante unos minutos, tienes la sensación de que estás haciendo algo bueno por ti. Sea cual sea la razón, merece la pena disfrutarlo.
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