Hay maquillajes que están pensados para verse bien y otros para sobrevivir. El maquillaje de labios es uno de los grandes retos beauty. ¿La razón? Queremos color bonito, cómodo, favorecedor y, además, que aguante horas, comidas, bebidas y, sí, besos intensos. ¿Es posible? La respuesta es sí, pero no todo depende del labial en sí, sino de cómo lo prepares y cómo lo apliques. Un labio que resiste no es un labio rígido ni seco. Es un labio bien trabajado, equilibrado y estratégicamente sellado.
Cómo conseguir un maquillaje de labios a prueba de besos
1/ Todo empieza antes del color: prepara los labios
- El error más común es aplicar el labial directamente sobre unos labios secos o con pieles levantadas. Ningún producto aguanta bien sobre una superficie irregular.
- La exfoliación suave es clave. No hace falta hacerlo a diario, pero sí de forma puntual, sobre todo antes de un maquillaje duradero. Retirar células muertas permite que el color se adhiera mejor y se desgaste de forma uniforme.
- Después, hidrata. Un bálsamo nutritivo aplicado unos minutos antes suaviza el labio y evita que el color se cuartee. Eso sí: retira el exceso antes de maquillar, para que el producto no resbale.
2/ El perfilador: tu mejor aliado
Si buscas duración extrema, el perfilador es imprescindible. No solo para definir el contorno, sino para rellenar todo el labio. Utiliza un perfilador del mismo tono que tu labial (o ligeramente más claro) y cubre toda la superficie. Esto crea una base adherente que fija el color y evita que se borre desde el centro, que es donde antes desaparece. Además, el perfilador ayuda a que, incluso cuando el labial se desgaste, el labio siga teniendo color.
3/ Elige bien la fórmula (no todo vale)
Para labios resistentes a besos, las fórmulas importan más que el tono.
Los labiales líquidos de larga duración suelen ser los más eficaces, pero no todos son iguales. Las versiones demasiado mates y secas aguantan, sí, pero a costa del confort. En cambio, los mates flexibles, los labiales tipo tinta o los satinados de larga duración ofrecen un equilibrio mucho más favorecedor.
Los gloss y bálsamos con mucho aceite no son los mejores aliados de la duración, pero pueden funcionar si se usan estratégicamente (por ejemplo, solo en el centro del labio).
4/ Aplica en capas finas (menos es más)
Uno de los secretos mejor guardados para que el labial dure es no aplicar demasiado producto de golpe. Aplica una primera capa fina, presiona suavemente los labios con un pañuelo y reaplica una segunda capa ligera. Este gesto elimina el exceso y fija el pigmento sin apelmazar.
Cuanto más fina y uniforme sea la capa, mejor se comportará el labial con el paso de las horas.
5/ El truco del beso “inteligente”
Aunque suene poco romántico, la realidad es que no todos los besos desgastan igual. Los labiales resisten mejor cuando el color está bien adherido y el labio no está excesivamente brillante. Si buscas máxima duración, evita reaplicar gloss antes de besar. Reserva el brillo para después.
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