El insomnio infantil es un problema que preocupa a muchos padres. Y es que, no es lo mismo que una persona adulta sufra de este problema, que el hecho de que sea un/a niño/a el que tenga que padecer.
En una persona adulta puede ser normal. Por el estrés, por la ansiedad o por los problemas de la vida. Sin embargo, en un niño o una niña, las causas muchas veces pueden ser otras. Vamos a ver las causas y las soluciones de este problema.
Causas y soluciones del insomnio infantil
Como hemos dicho, las causas del insomnio infantil son diferentes a veces, pero en muchos casos son las mismas que las del insomnio adulto. Estas son todas ellas:
1/ Miedos nocturnos
Los miedos nocturnos siguen siendo una de las causas más acusadas del insomnio infantil. Como es normal, el miedo y el hecho de estar imaginando posibles escenarios catastróficos, hacen que los niños sientan que si se duermen, esos miedos pueden hacerse realidad.
Una alternativa que en este caso suele ser de mucha utilidad es la de contarles cuentos antes de dormir. Así se sienten acompañados/as y cogen el sueño antes de que los miedos se apoderen de su mente.
2/ Consumir alimentos estimulantes
Ya sabemos que algunos alimentos que llevan exceso de azúcar o las bebidas estimulantes, pueden hacer que el sueño de los/as más pequeños/as se altere. No obstante, esta no es la única causa, ya que cenar demasiado tarde o de forma copiosa influye negativamente.
Una buena solución para esto es cenar al menos dos horas antes de ir a la cama y, por supuesto, eliminar del todo las bebidas estimulantes y todo lo posible los azúcares, fritos o exceso de harinas sobre todo a partir de la tarde.
3/ Uso de pantallas antes de dormir
Tablets, móviles, televisión o videojuegos estimulan el cerebro y reducen la producción de melatonina, la hormona encargada del sueño. Esto hace que los niños estén más activos justo antes de irse a la cama.
4/ Ansiedad o estrés
La ansiedad y el estrés también pueden ser en muchos casos la causa de que los/as peques de la casa no concilien el sueño. Y es que, por ejemplo, una situación de falta de adaptación en el colegio, miedos o problemas familiares como un divorcio, pueden provocarles estrés, tristezas y ansiedades.
En este caso, la solución va más allá de que sean capaces de dormir y lo mejor en estos casos es hablar del tema con ellos/as para ver qué sienten y, si es necesario, buscar acompañamiento profesional.
5/ Rutinas irregulares
Las rutinas irregulares también pueden afectar a los biorritmos de los/as peques. El hecho de estar cambiando la alimentación, las horas de la comida o de tener horarios que no son estables en general, puede afectar a su sueño.
Lo más importante en este caso es llevar rutinas saludables y tratar de no cambiarlas mucho, a excepción de las vacaciones el fin de semana.
6/ Falta de actividad física
Otro de los motivos por los que pueden no conciliar el sueño es que no se muevan bastante durante el día.
Y es que, si para la gente adulta es importante quemar energía física, para ellos/as más porque disponen de más.
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