Llegas a los 50, observas detenidamente tu piel y recuerdas todas aquellas veces que te fuiste a la playa sin protector solar, dormiste maquillada o consideraste que una crema hidratante buena era un gasto completamente prescindible. Y entonces llega la pregunta: ¿es demasiado tarde para empezar a cuidarla? Respuesta rápida: no. Nuestra piel envejece con el paso del tiempo, independientemente de que tengamos una rutina de diez pasos o nos lavemos la cara con lo primero que encontramos en el baño. Pero determinados hábitos, como la exposición solar acumulada sin protección, pueden acelerar algunos signos visibles del envejecimiento. Así que no, cumplir 50 sin haber conocido el retinol no constituye una emergencia dermatológica. Pero probablemente sea un buen momento para empezar a prestarle algo más de atención.
Qué pasa si no me he cuidado la piel a los 50
Más manchas y un tono menos uniforme
Una de las consecuencias más evidentes de años de exposición solar puede ser la aparición de lentigos solares y alteraciones de la pigmentación. La radiación ultravioleta produce un daño que se va acumulando con el tiempo. La Academia de Dermatología explica que entre los signos visibles del fotodaño encontramos manchas, arrugas y cambios en el tono de la piel. Y aquí encontramos la primera razón para utilizar protector solar a los 50 aunque nunca lo hayas hecho antes: el daño pasado no convierte en inútil la prevención futura.
Arrugas
No todas las arrugas aparecen porque olvidamos utilizar crema. El envejecimiento cronológico produce cambios naturales en la epidermis y la dermis y afecta progresivamente al colágeno y otras estructuras de la piel. Sin embargo, la exposición crónica a la radiación UV puede acelerar la degradación de componentes de la matriz extracelular y favorecer la aparición de arrugas y pérdida de elasticidad. En otras palabras: envejecer y fotoenvejecer no son exactamente lo mismo. Las líneas de expresión iban a llegar de todas formas. El sol simplemente puede decidir invitarlas antes.
Mayor sequedad
Con la edad también cambia la capacidad de la piel para mantener algunas de sus funciones y es frecuente que necesitemos prestar más atención a la hidratación. Aquí tampoco necesitamos empezar directamente con el sérum más sofisticado del mercado.
“Una buena crema hidratante ayuda a retener agua en la piel y puede hacer que algunas líneas finas resulten menos visibles”, afirma la AED. De hecho, la considera uno de los pilares básicos del cuidado de la piel madura. “Limpiar, hidratar y proteger. Bastante menos emocionante que una rutina de doce pasos, pero también mucho más fácil de mantener”.
Pérdida de firmeza
Con el envejecimiento se producen cambios progresivos en el colágeno, la elastina, el tejido subcutáneo y otras estructuras responsables de la apariencia y las propiedades mecánicas de la piel. “La exposición UV acumulada puede intensificar algunos de estos cambios y contribuir a la laxitud y pérdida de elasticidad características del fotoenvejecimiento”. ¿Puede una crema recuperar por completo una flacidez importante? No. “La cosmética puede mejorar la hidratación, textura y determinados signos del fotoenvejecimiento, pero tiene límites”. Cuando buscamos cambios más significativos existen procedimientos dermatológicos específicos que deben valorarse individualmente.
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