Nos ha pasado a todas. Coges el móvil para mirar la hora y, quince minutos después, estás viendo el cuarto vídeo de alguien organizando una nevera que ni siquiera se parece a la tuya. O abres Instagram mientras esperas que llegue el café, respondes dos mensajes, consultas el correo y terminas buscando unas sandalias que no tenías ninguna intención de comprar cinco minutos antes. Las pantallas han conseguido ocupar prácticamente todos los pequeños espacios vacíos del día. Y tampoco se trata de demonizarlas. Trabajamos delante de un ordenador, hablamos con nuestros amigos por WhatsApp, vemos series, buscamos direcciones y hacemos prácticamente cualquier gestión desde el teléfono. El problema aparece cuando utilizamos las pantallas incluso cuando no queríamos utilizarlas.
Cómo pasar menos tiempo con las pantallas
Empieza descubriendo cuánto tiempo pasas realmente
Tal y como explica Apple y Android, puede que prefieras no saberlo, pero merece la pena mirar. “Tanto iPhone como Android incluyen herramientas que permiten consultar cuánto tiempo utilizamos el dispositivo y qué aplicaciones se llevan la mayor parte”. Apple permite hacerlo mediante Screen Time, mientras que Android dispone de Digital Wellbeing. “No necesitas convertir el número en una competición contigo misma. Utilízalo simplemente para detectar patrones”.
Quita las notificaciones que no necesitas
Tu teléfono no necesita informarte inmediatamente de absolutamente todo. Cada notificación crea una pequeña invitación para volver a mirar la pantalla. Y una vez estamos dentro, resulta muy fácil pasar de responder un mensaje a abrir otras tres aplicaciones.
Mantén aquellas que realmente necesitas y desactiva las demás.
No duermas con el móvil al lado
Puede parecer exagerado hasta que recuerdas cuántas veces “mirar un segundo” el teléfono antes de dormir termina convirtiéndose en media hora. La luz y, sobre todo, la estimulación del contenido pueden interferir con nuestra rutina de descanso. Harvard Health recomienda reducir la exposición a pantallas brillantes durante las horas previas a acostarse, especialmente cuando existen dificultades para dormir. “Prueba a cargar el teléfono lejos de la cama. Sí, necesitarás levantarte para apagar la alarma. Quizá precisamente ese sea otro beneficio inesperado”.
Recupera los momentos aburridos
Esperar el metro. Hacer cola. Sentarte cinco minutos antes de una cita. Nuestro primer impulso suele ser sacar el móvil. Pero no todos los momentos vacíos necesitan entretenimiento. Recuérdalo.
Pon límites a las aplicaciones que más tiempo te roban
Si sabes perfectamente cuál es tu punto débil, haz que entrar sea un poco menos automático. Las herramientas de iOS y Android permiten establecer límites de uso o temporizadores para determinadas aplicaciones. También puedes retirar las aplicaciones más tentadoras de la pantalla principal.
Ese pequeño esfuerzo adicional de tener que buscarlas puede ser suficiente para preguntarte: “¿Realmente quería entrar aquí?”. Y muchas veces la respuesta será no.
Crea zonas sin pantallas
No necesitas hacer un digital detox de siete días en una cabaña sin wifi. Empieza por algo bastante más realista: la mesa durante las comidas, el dormitorio o los primeros veinte minutos después de despertarte.
Establecer espacios concretos donde el teléfono no entra suele resultar más fácil que intentar utilizarlo “menos” durante todo el día. Porque “menos” es bastante difícil de medir. “Mientras ceno, no” es mucho más sencillo.
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