Hay un momento en la vida de toda amante del maquillaje en el que abre su neceser y descubre que tiene cinco coloretes prácticamente iguales. Uno rosa empolvado, otro rosa melocotón, uno un poquito más intenso y dos que juraría que eran diferentes cuando los compró. Y entonces aparece una tendencia que pone patas arriba todas nuestras certezas: el colorete morado. Sí, morado. Ese color que hasta hace poco reservábamos para las sombras de ojos y que ahora amenaza con convertirse en nuestro nuevo imprescindible para conseguir unas mejillas de lo más favorecedoras. Aunque a primera vista pueda parecer un tono difícil de llevar, lo cierto es que el colorete morado tiene mucho más potencial del que imaginamos.
Desde los lavandas suaves hasta los ciruelas intensos, esta familia de colores permite crear maquillajes frescos, sofisticados y con un punto diferente. Además, dependiendo del tono elegido y del color natural de nuestra piel, puede conseguir un efecto buena cara sorprendentemente natural. La clave, como ocurre con casi todas las tendencias de maquillaje, está en saber elegir el producto adecuado y aplicarlo sin pasarse. Porque una cosa es conseguir ese rubor ligeramente violáceo que parece salido de un editorial de belleza y otra muy distinta es terminar con dos manchas imposibles de difuminar. Te contamos cómo usar el colorete morado, qué tono favorece más según tu piel y con qué combinarlo para que te olvides, al menos durante una temporada, de los rosas de siempre.
Por qué el colorete morado se ha convertido en tendencia
El colorete lleva varias temporadas siendo uno de los grandes protagonistas del maquillaje. Hemos pasado del rubor apenas perceptible a las mejillas intensas, las fórmulas en crema y las aplicaciones que llegan hasta las sienes. En este contexto, el morado aparece como una alternativa a los tonos clásicos, especialmente para quienes buscan un acabado diferente sin renunciar a un aspecto favorecedor.
Y es que no todos los coloretes morados quedan realmente morados sobre la piel. Algunos tonos lavanda se transforman visualmente en un rosa frío y luminoso, mientras que los malvas y ciruelas pueden crear un rubor más profundo y elegante.
El resultado depende tanto del pigmento como del tono de piel, el subtono y la cantidad de producto aplicada.
¿Colorete morado en crema, líquido o en polvo?
La textura también influye mucho en el resultado final. Los expertos tienen claro que a la hora de escoger el que más encaja contigo deberías tener en cuenta:
- Colorete en crema. Es una buena opción si buscas un acabado jugoso y natural. Se integra fácilmente con la piel y suele funcionar bien en maquillajes luminosos.
- Colorete líquido. Puede ofrecer una pigmentación intensa y un acabado ligero, aunque algunas fórmulas se fijan rápidamente y requieren trabajar por zonas.
- Colorete en polvo. Resulta práctico para controlar la intensidad y conseguir un acabado más difuminado, especialmente si prefieres sellar el maquillaje.
Por ende, no existe una textura universalmente mejor. La elección depende de tus preferencias, de cómo prepares la piel y del resultado que quieras conseguir.
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