Las tendencias capilares llevan tiempo moviéndose hacia cortes mucho más versátiles, fáciles de adaptar y menos rígidos. Y precisamente ahí es donde aparece el chillet, un estilo que mezcla dos referencias bastante claras: la estructura relajada del shag y el aire más desenfadado del mullet, pero llevado a una versión mucho más suave y fácil de llevar. El resultado es un corte con movimiento, textura y un punto moderno que funciona tanto en hombres como en mujeres precisamente porque no depende de reglas demasiado marcadas.
Lo interesante del chillet es que no busca un acabado perfecto ni excesivamente pulido. Todo gira alrededor de la naturalidad, del movimiento y de esa sensación de pelo con personalidad, pero sin verse demasiado trabajado. Y probablemente por eso se ha convertido en uno de los cortes que más se están viendo ahora mismo: porque consigue ser moderno sin resultar complicado de mantener.
Qué tiene de diferente el chillet
Aunque pueda recordar al mullet clásico, el chillet es bastante más suave y mucho más adaptable. La diferencia principal está en cómo se trabajan las capas y el volumen.
Aquí no hay contrastes tan exagerados entre la parte corta y la larga, ni un acabado tan marcado. El corte se construye con capas ligeras que aportan textura y movimiento sin que el resultado se vea excesivo. Eso hace que funcione muy bien en cualquier tipo de cabello y que pueda llevarse tanto de una forma más relajada como algo más pulida dependiendo del peinado.
Por qué favorece tanto
Parte del éxito del chillet tiene que ver con que es un corte muy flexible visualmente. Las capas ayudan a suavizar facciones, aportan movimiento y hacen que el cabello tenga más cuerpo sin necesidad de peinarlo demasiado. Además, tiene algo bastante importante ahora mismo, y es que no parece un corte excesivamente hecho. Ese acabado más natural y menos rígido encaja mucho con cómo han cambiado las tendencias de belleza y cabello en los últimos años. La idea ya no es llevar un peinado perfecto, sino uno que se vea fácil, ligero y con cierta personalidad.
Funciona tanto en hombres como en mujeres
Otra de las razones por las que el chillet se ha vuelto tan popular es precisamente su versatilidad. No está pensado para un estilo concreto ni depende demasiado del género.
En hombres suele llevarse con un acabado algo más despeinado y textura más marcada, mientras que en mujeres muchas veces se combina con flequillos suaves o capas más largas. Pero la base sigue siendo la misma: movimiento, ligereza y un aire bastante relajado.
Y ahí está precisamente lo que hace que funcione tan bien en ambos casos.
La textura natural tiene mucho peso
Este corte funciona especialmente bien cuando se respeta la textura natural del cabello. Ondas suaves, movimiento o incluso cierto volumen ayudan muchísimo a que el resultado se vea más auténtico y menos forzado.
Eso no significa que no pueda llevarse en cabello liso, pero sí que el efecto cambia bastante dependiendo de cómo se trabaje la textura. Precisamente por eso suele quedar mejor con acabados ligeros y productos que aporten movimiento sin apelmazar.
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