En los últimos meses, un gesto tan sencillo como dejar enfriar el arroz, la pasta o las patatas antes de comerlos se ha convertido en uno de los trucos nutricionales más comentados en redes sociales. Hay quienes aseguran que hacerlo reduce las calorías, mejora la digestión o incluso ayuda a controlar mejor los niveles de azúcar en sangre. Pero, como ocurre con muchas tendencias relacionadas con la alimentación, conviene separar lo que está respaldado por la ciencia de lo que son simples exageraciones.
Lo cierto es que enfriar algunos alimentos ricos en carbohidratos provoca un cambio en parte de su almidón. Durante el proceso de enfriamiento se forma una mayor cantidad de almidón resistente, un tipo de carbohidrato que el organismo no digiere de la misma manera que el almidón convencional. Esto ha despertado el interés de numerosos investigadores, ya que influye en la digestión y en la respuesta del organismo tras las comidas. Eso sí, no convierte automáticamente esos alimentos en saludables ni sustituye la importancia de mantener una alimentación equilibrada.
Qué ocurre cuando enfrías los carbohidratos
Al cocinar alimentos como el arroz, la pasta o las patatas, el almidón cambia su estructura. Cuando estos alimentos se dejan enfriar durante varias horas, parte de ese almidón se transforma en almidón resistente. Este proceso modifica la forma en la que el organismo lo digiere y aprovecha.
Los beneficios de enfriar alimentos
Favorecen la salud intestinal
El almidón resistente sirve de alimento para parte de la microbiota intestinal. Durante su fermentación se generan compuestos beneficiosos para el intestino, por lo que incluir este tipo de alimentos dentro de una alimentación variada favorece el equilibrio de la microbiota y el buen funcionamiento del aparato digestivo.
La digestión es más lenta
Otra de las características del almidón resistente es que ralentiza la digestión de una parte de los carbohidratos. Como consecuencia, la absorción de la glucosa se produce de forma más gradual, algo especialmente interesante dentro de una alimentación equilibrada.
Aumentan la sensación de saciedad
Los alimentos que contienen una mayor cantidad de almidón resistente también generan una sensación de saciedad más prolongada. Esto hace que muchos se sientan llenas durante más tiempo después de comer, aunque el efecto depende del conjunto de la alimentación y de las necesidades de cada persona.
Puedes calentarlos después
Existe un mito muy extendido que asegura que, si vuelves a calentar estos alimentos, el efecto desaparece. Sin embargo, una parte del almidón resistente permanece incluso después de recalentarlos, siempre que previamente hayan pasado por el proceso de enfriamiento. Esto permite disfrutar de platos calientes sin perder completamente este cambio en su composición.
No ocurre con todos los alimentos
Este fenómeno se observa principalmente en alimentos ricos en almidón. Patatas, arroz, pasta o algunas legumbres son algunos de los ejemplos más conocidos. Otros alimentos no experimentan este cambio de la misma manera.
No es un truco para adelgazar
Uno de los errores más frecuentes es pensar que enfriar los carbohidratos elimina sus calorías o los convierte en alimentos "light". La realidad es que siguen formando parte del mismo alimento y mantienen un aporte energético muy similar. Lo que cambia es la forma en la que parte del almidón se comporta durante la digestión.
La seguridad alimentaria también importa
Si decides enfriar arroz, pasta o patatas, conviene hacerlo correctamente. Guárdalos en el frigorífico una vez que hayan perdido el exceso de calor y evita mantenerlos durante horas a temperatura ambiente. Una buena conservación es tan importante como cualquier beneficio nutricional.
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