Hay días en los que ocho horas de sueño, un café y nuestro corrector favorito siguen sin ser suficientes para disimular la cara de lunes. Y es entonces cuando entra en escena uno de los productos más agradecidos del neceser: el colorete. Pero ¿y si en lugar de utilizar uno aplicáramos dos? No, no estamos buscando una excusa para ampliar nuestra colección de maquillaje (aunque tampoco vamos a juzgar a nadie). Hablamos del doble colorete, una técnica que combina dos tonos para conseguir unas mejillas con más dimensión y un efecto buena cara inmediato.
La tendencia, también conocida como double blush, parte de una idea bastante sencilla: utilizar dos colores de colorete en diferentes zonas del rostro o superponerlos estratégicamente. Así, en lugar de conseguir un rubor uniforme, podemos jugar con la intensidad, la luminosidad y la profundidad para crear un acabado más natural o más sofisticado, dependiendo de cómo los apliquemos.
Y lo mejor es que no necesitas ser maquilladora profesional ni tener una colección interminable de brochas para probarla. Con dos coloretes que ya tengas en casa y un poco de práctica puedes conseguir un resultado muy favorecedor.
¿Es mejor utilizar coloretes en crema o en polvo?
No existe una única respuesta, porque ambas texturas pueden funcionar muy bien.
- Los coloretes en crema suelen resultar cómodos para conseguir un acabado jugoso y fundido con la piel. Puedes aplicarlos con los dedos, una brocha o una esponja.
- Los coloretes en polvo permiten construir el color gradualmente y son una opción práctica si prefieres un acabado más suave o mate.
También puedes combinar ambas texturas. Por ejemplo, aplicar primero un colorete en crema y después añadir un toque de colorete en polvo en un tono diferente. Eso sí, cuando mezclas fórmulas, conviene trabajar con poca cantidad y evitar arrastrar el producto para no levantar las capas anteriores.
Dónde aplicar el doble colorete según el efecto que buscas
La posición del colorete puede cambiar bastante el resultado visual del maquillaje.
- Para un efecto lifting: aplica ambos tonos en la zona alta de los pómulos y difumina hacia las sienes, dejando el más intenso ligeramente concentrado en la parte superior.
- Para un efecto dulce y juvenil: coloca el tono suave en las mejillas y añade el más intenso en las manzanitas.
- Para un maquillaje natural: utiliza dos tonos cercanos y difumínalos hasta conseguir una transición casi imperceptible.
- Para un look más atrevido: combina colores contrastados, como rosa y coral, manteniendo el resto del maquillaje relativamente sencillo.
No hay una única colocación correcta. Lo importante es adaptar la técnica a tus facciones y al acabado que te apetezca llevar.
Errores que debes evitar con el doble colorete
Aunque parezca una técnica fácil, hay algunos detalles que pueden arruinar el resultado.
- El primero es utilizar demasiada cantidad de ambos productos. Recuerda que estás trabajando con dos coloretes, por lo que conviene empezar con capas muy finas.
- Otro error es elegir tonos que no se integran bien entre sí sin dedicar tiempo al difuminado. Los contrastes pueden quedar preciosos, pero necesitan una transición cuidada.
- También es importante prestar atención a la textura. Si aplicas un colorete líquido muy pigmentado sobre una base ya sellada con mucho polvo, puede resultar más difícil difuminarlo de manera uniforme.
- Por último, evita intentar corregir cualquier exceso añadiendo todavía más maquillaje. A veces, una brocha limpia es todo lo que necesitas para suavizar el resultado.
Categoría: Maquillaje
