Agua templada, medio limón exprimido y, según lo que nos han contado, la solución a todos nuestros problemas. Si hacemos caso a nuestras abuelas (o a videos que hemos visto en redes sociales), beber agua con limón en ayunas debería hacer que perdiéramos peso, elimináramos toxinas, mejoráramos la digestión y apareciéramos en la oficina con una piel preciosa. Y sí, el limón es maravilloso. Pero quizá le estamos dando demasiadas responsabilidades. Beber agua con limón puede ser un hábito saludable, especialmente si logra que bebamos más agua, y además aporta pequeñas cantidades de vitamina C. Lo que no es es una bebida milagrosa. Vamos a separar mitos y verdades.
Mitos y verdades de beber agua con limón
Verdad: puede ayudarnos a beber más agua
Probablemente este sea su beneficio más sencillo y también uno de los más útiles. Si añadir unas rodajas o un poco de zumo de limón hace que el agua nos resulte más apetecible, nos ayudará a mantener una buena hidratación. Eso sí, el beneficio procede del agua. El limón pone sabor, algo de vitamina C y consigue que el vaso quede bastante más fotogénico.
Mito: beber agua con limón adelgaza
No existe ninguna propiedad especial del limón capaz de quemar grasa. Otra cosa diferente es sustituir un refresco, zumo azucarado u otra bebida calórica por agua con limón sin azúcar. En ese caso estaremos reduciendo la ingesta de calorías, lo cual puede ayudar. Pero el limón no está derritiendo nada mientras dormimos.
Verdad: aporta vitamina C
Los limones contienen vitamina C, un nutriente esencial que también actúa como antioxidante y participa en diferentes funciones del organismo. La cantidad que obtenemos dependerá, evidentemente, de cuánto zumo añadamos. Una cucharada de zumo contiene alrededor de 6 mg de vitamina C, según datos nutricionales recogidos por Cleveland Clinic. Es interesante, pero tampoco necesitamos convertir el agua con limón en nuestra única estrategia para obtener vitamina C. Las frutas y verduras variadas siguen teniendo mucho que decir aquí.
Mito: desintoxica nuestro organismo
Esta es probablemente la promesa estrella. No existe evidencia convincente de que añadir limón al agua permita eliminar las toxinas que nuestro organismo no pueda gestionar de otra manera. El cuerpo ya cuenta con órganos y sistemas encargados de procesar y eliminar sustancias de desecho. Así que puedes tomarla porque te gusta. Pero tu hígado no estaba esperando desesperadamente a que apareciera medio limón.
Verdad: el citrato puede ser interesante frente a algunos cálculos renales
Aquí sí encontramos un beneficio bastante más concreto.
Los cítricos aportan citrato, y aumentar el citrato urinario puede ayudar a prevenir determinados cálculos renales, especialmente los formados por calcio. Cleveland Clinic señala el potencial del zumo de limón dentro de las estrategias para prevenir piedras renales, aunque no debe sustituir las recomendaciones médicas cuando existe este problema.
Mito: cuanto más limón, mejor
Definitivamente no. El limón es ácido y la exposición frecuente de los dientes a bebidas ácidas puede favorecer la erosión del esmalte dental. El Consejo General de Dentistas de España identifica los ácidos procedentes de la dieta, incluidos determinados zumos de frutas, como un factor de riesgo para el desgaste erosivo. Si tomas agua con limón habitualmente, evita mantenerla mucho tiempo en la boca o ir dando pequeños sorbos durante horas. Puedes utilizar una pajita para reducir el contacto con los dientes y enjuagarte después con agua corriente. La ADA también aconseja no cepillarse inmediatamente después de consumir bebidas ácidas.
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