Primero fue el yoga. Después llegaron la meditación, los adaptógenos, los masajes con aceites y esa obsesión por empezar la mañana con una rutina perfectamente organizada antes incluso de mirar el móvil. Y, en medio de ese interés creciente por todo lo relacionado con el bienestar, existe una palabra que aparece cada vez con más frecuencia: ayurveda.
Aunque ahora podamos encontrarla en retiros, spas y contenidos de wellness, de nueva tiene bastante poco. El Ayurveda es un sistema tradicional de salud originado en India hace miles de años y continúa formando parte de sus sistemas tradicionales de atención sanitaria. Su filosofía contempla la salud desde una perspectiva global en la que alimentación, ejercicio, estilo de vida y diferentes preparados y prácticas forman parte del mismo enfoque.
Qué es el Ayurveda
La palabra suele traducirse como “conocimiento” o “ciencia de la vida” y su planteamiento tradicional busca mantener un equilibrio entre cuerpo, mente y entorno. Dentro del Ayurveda encontramos recomendaciones relacionadas con alimentación y estilo de vida, ejercicio, masajes, yoga y diferentes preparados elaborados principalmente a partir de plantas, aunque algunas formulaciones tradicionales también pueden contener minerales, metales u otros ingredientes.
Y aquí conviene hacer una distinción importante: que una práctica tenga miles de años de historia no significa automáticamente que todas sus propuestas hayan demostrado científicamente su eficacia.
Qué son los doshas
Si has investigado mínimamente sobre Ayurveda, probablemente hayas terminado haciendo algún test para descubrir tu dosha. Tradicionalmente se habla de tres: Vata, Pitta y Kapha. Dentro de la filosofía ayurvédica, representan diferentes principios o energías y su combinación se utiliza para explicar las características individuales y orientar determinados hábitos.
Es una parte fundamental del sistema tradicional ayurvédico, pero no debemos confundir esta clasificación con categorías diagnósticas de la medicina moderna. Es decir: descubrir que supuestamente eres predominantemente Vata puede resultar interesante dentro de esta tradición. No sustituye una analítica.
Entonces, ¿por qué vuelve ahora?
Porque encaja a la perfección con muchas de las cosas que buscamos actualmente: rutinas, alimentación consciente, masajes, meditación, descanso, yoga y una visión más personalizada de nuestro bienestar. La propia Organización Mundial de la Salud señala que la medicina tradicional se utiliza en numerosos países y que existe una demanda creciente de enfoques de salud más holísticos y personalizados. También insiste en que su incorporación a los sistemas sanitarios debe realizarse con criterios de seguridad, calidad y evidencia científica.
Prácticas fáciles de incorporar
No necesitas transformar completamente tu alimentación ni conocer tu constitución ayurvédica para interesarte por determinados hábitos asociados a esta tradición. El yoga, los masajes, dedicar tiempo al descanso o mantener rutinas regulares pueden formar parte de nuestro bienestar de que los interpretemos desde la filosofía ayurvédica.
El problema aparece cuando pasamos de “esto me ayuda a relajarme” a “esto puede tratar una enfermedad”. Son afirmaciones completamente diferentes.
¿Qué dice realmente la ciencia?
Aquí necesitamos bastante más prudencia de la que encontramos muchas veces en redes sociales. El National Center for Complementary and Integrative Health estadounidense explica que existen algunos estudios sobre tratamientos ayurvédicos para determinadas condiciones, pero que buena parte de la investigación disponible es limitada y que hay pocos ensayos clínicos rigurosos. Por tanto, no existe evidencia sólida para muchas de las afirmaciones terapéuticas asociadas al Ayurveda. Eso no significa que todo dentro de una tradición tan amplia sea inútil. Significa que cada intervención concreta necesita estudiarse de manera independiente.
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