Hay preguntas de belleza que aparecen cada verano. ¿Puedo utilizar el protector del año pasado? ¿Necesito SPF si está nublado? ¿Y realmente tengo que comprar un fotoprotector diferente para cada zona del cuerpo? Esta última suele surgir justo en ese momento en el que estás preparando la bolsa de la playa, encuentras un enorme bote de protector corporal y te preguntas si de verdad necesitas llevar también el pequeño tubo que utilizas para el rostro.
La respuesta corta es bastante tranquilizadora: sí, en general puedes utilizar un protector solar corporal en la cara siempre que esté formulado para aplicarse sobre la piel y te resulte tolerable. La protección indicada por el SPF no deja de funcionar porque el producto pase del hombro a la frente. Sin embargo, que puedas hacerlo no significa que vaya a convertirse en tu opción favorita para todos los días. Las diferencias entre ambos productos suelen estar más relacionadas con la formulación, la textura y las necesidades específicas del rostro que con la capacidad de protegernos del sol.
¿Puedes usar protector solar corporal en el rostro?
Sí. Si tienes un protector solar corporal de amplio espectro, con un SPF adecuado y que no te produce irritación, puedes aplicarlo también sobre el rostro. Puede ser especialmente práctico si estás en la playa, haciendo deporte o simplemente has olvidado tu protector facial habitual. Mucho mejor utilizar el fotoprotector corporal que tienes a mano que decidir no protegerte porque el facial se ha quedado en casa.
Entonces, ¿por qué existen protectores específicos para la cara?
Principalmente porque la experiencia de uso importa muchísimo. Los protectores faciales suelen estar formulados pensando en cuestiones como el acabado, la sensación sobre la piel y su compatibilidad con otros cosméticos. Podemos encontrar fórmulas ultraligeras, matificantes, hidratantes, con color o diseñadas para funcionar correctamente debajo del maquillaje.
Los corporales, por su parte, están pensados para cubrir superficies mucho mayores y pueden presentar texturas más densas o dejar un acabado que quizá no quieras llevar todos los días sobre el rostro. No significa que sean peores. Simplemente tienen otras prioridades.
¿Y si tengo la piel grasa?
Aquí es donde elegir una fórmula facial puede resultar especialmente cómodo. Si tienes tendencia al exceso de sebo o al acné, probablemente prefieras un protector ligero y no comedogénico que no añada una sensación pesada. Algunos protectores corporales pueden resultar demasiado densos para tus preferencias, aunque esto depende completamente de la fórmula. Si utilizas el corporal y tu piel está cómoda, estupendo. Si a las dos horas estás deseando lavarte la cara, probablemente hayas encontrado una buena razón para utilizar uno específico.
¿Puede provocar granitos?
No tiene por qué. Utilizar un protector corporal en el rostro no significa que vaya a obstruir tus poros. Todo depende de la formulación y de cómo responda tu piel. Si tienes tendencia acneica, busca productos etiquetados como no comedogénicos y presta atención a cómo evoluciona tu piel. Y recuerda retirar correctamente el protector al final del día, sobre todo cuando utilizas fórmulas resistentes al agua.
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