Las agujas son relativas. Hay quienes son capaces de hacerse un tratamiento facial con ellas mientras mantienen tranquilamente una conversación y otras que empiezan a ponerse nerviosas en cuanto ven aparecer una jeringuilla. Si perteneces al segundo grupo (como una servidora), probablemente hayas descartado más de un procedimiento estético antes incluso de preguntar para qué servía. Y precisamente para quienes buscan mejorar el aspecto de la piel sin pinchazos están ganando protagonismo alternativas como la llamada biorevitalización sin agujas. El nombre resulta especialmente atractivo, ya que promete una piel más hidratada, luminosa y revitalizada sin recurrir a infiltraciones. Sin embargo, antes de reservar una cita pensando que hemos encontrado una versión idéntica de los tratamientos inyectables pero completamente indolora, conviene entender en qué consiste.
Qué es la biorevitalización sin agujas y cómo se realiza
La biorevitalización tradicional suele hacer referencia a procedimientos en los que se realizan pequeñas infiltraciones superficiales de sustancias como ácido hialurónico no reticulado y otros ingredientes destinados a mejorar la calidad de la piel. La versión sin agujas persigue un objetivo parecido (mejorar hidratación, luminosidad y aspecto general), pero evita las inyecciones. Para ello pueden utilizarse diferentes tecnologías destinadas a favorecer la penetración de determinados activos o estimular la piel.
Por este motivo, antes de realizarla resulta importante preguntar exactamente qué dispositivo y qué productos se van a utilizar, puesto que es más una categoría de tratamientos que una única técnica universal. El protocolo dependerá del centro y de la tecnología empleada.
Generalmente comienza con una limpieza profunda de la piel y la aplicación de determinados cosméticos. Después se utiliza el dispositivo correspondiente para trabajar el rostro durante varios minutos. Algunos procedimientos recurren, por ejemplo, a técnicas como la electroporación para aumentar temporalmente la permeabilidad de la capa más superficial de la piel. Una de sus principales ventajas prácticas es que suele ser un tratamiento cómodo y permite continuar con la rutina habitual rápidamente.
Qué beneficios tiene
Si hay una palabra que se repite cuando hablamos de estos tratamientos es luminosidad. La biorevitalización sin agujas está pensada principalmente para mejorar el aspecto general de la piel, aportar hidratación y conseguir una textura visualmente más fresca y descansada. Es ese tipo de tratamiento que puede resultar interesante antes de un evento o cuando sentimos que nuestra piel está especialmente apagada, aunque el resultado dependerá de la tecnología utilizada, los activos empleados y las características de cada persona.
¿Sirve para eliminar las arrugas?
Solo te diré que controles tus expectativas. Estos tratamientos pueden hacer que las pequeñas líneas provocadas por deshidratación resulten menos visibles temporalmente al mejorar el aspecto de la piel, pero no eliminan arrugas profundas ni sustituyen procedimientos diseñados para tratarlas.
¿Cuántas sesiones necesitas?
Dependerá del tratamiento concreto. Algunos protocolos plantean varias sesiones iniciales y posteriormente sesiones de mantenimiento. Sin embargo, no existe un número universal que funcione para todas las tecnologías ni para todas las pieles. Por eso resulta importante desconfiar de recomendaciones demasiado genéricas y solicitar una valoración individual antes de empezar.
¿Tiene efectos secundarios?
Que no existan agujas no significa que el riesgo sea cero. Dependiendo del dispositivo y de los productos utilizados pueden aparecer enrojecimiento, sensibilidad o irritación temporal. Además, determinadas tecnologías pueden no estar indicadas en personas con ciertas enfermedades, dispositivos médicos implantados o alteraciones cutáneas.
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