Durante años hemos utilizado el aloe vera casi exclusivamente sobre la piel. Ha sido ese producto al que recurrimos después de quemarnos en la playa, cuando sentimos el rostro irritado o cuando necesitamos una dosis extra de hidratación. Sin embargo, en los últimos tiempos también ha empezado a aparecer dentro de zumos, suplementos y bebidas que prometen mejorar la digestión, reducir la inflamación o convertirse en el nuevo imprescindible de cualquier rutina saludable.
El problema es que, como ocurre con muchos ingredientes naturales, sus propiedades han crecido bastante más rápido en redes sociales que la evidencia científica disponible. El jugo de aloe vera no es una bebida milagrosa ni necesitas incorporarlo obligatoriamente a tu alimentación. Además, no todas las partes de la planta son aptas para el consumo. Por eso conviene saber qué contiene realmente, qué beneficios se están investigando y en qué casos es mejor evitarlo.
Qué es el jugo de aloe vera
El jugo de aloe vera es una bebida elaborada con el gel transparente que se encuentra en el interior de las hojas de la planta. Puede mezclarse con agua o formar parte de otras bebidas comerciales. Lo importante es que proceda de gel correctamente procesado y purificado, sin restos del látex amarillo situado justo debajo de la piel verde.
Ahora bien, no es lo mismo el gel que el látex. Esta diferencia es fundamental. El gel transparente es la parte que se utiliza para preparar las bebidas. El látex, en cambio, contiene sustancias como la aloína, con un potente efecto laxante, que provocan dolor abdominal, calambres y diarrea. El consumo oral de látex de aloe no se considera una opción segura para utilizar de forma habitual.
Qué beneficios se le atribuyen
El jugo de aloe vera se relaciona principalmente con la digestión, la hidratación y el control de la glucosa. Algunas investigaciones han estudiado si el gel oral influye en los niveles de azúcar en sangre, pero los resultados todavía son limitados y no permiten tratarlo como una alternativa a los tratamientos médicos. Tampoco existe evidencia sólida para afirmar que depure el organismo, elimine toxinas o acelere la pérdida de peso.
Favorece la hidratación
Como ocurre con cualquier bebida elaborada principalmente con agua, el jugo de aloe contribuye a la ingesta diaria de líquidos. Sin embargo, no hidrata mejor que el agua ni ofrece una ventaja especial por sí solo. Si eliges una versión comercial, conviene revisar además su cantidad de azúcar y evitar aquellas que funcionan más como refresco que como bebida ocasional.
Su efecto digestivo no siempre es positivo
Una de las razones por las que muchas personas empiezan a tomarlo es la promesa de mejorar el tránsito intestinal. Sin embargo, cuando el producto contiene látex o restos de aloína, el efecto laxante puede provocar diarrea, cólicos y pérdida de líquidos. No debería utilizarse como remedio habitual contra el estreñimiento ni como parte de una supuesta limpieza digestiva.
Cuánto se puede tomar
Siento no poder ser más exacta, pero NO existe una cantidad universal adecuada para todo el mundo. Los estudios disponibles indican que el gel oral purificado se ha utilizado durante periodos cortos, pero eso no significa que convenga beberlo diariamente o en grandes cantidades. Si decides probarlo, respeta la cantidad indicada por el fabricante y comprueba que el producto especifique que está purificado y libre de aloína.
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