El aloe vera es una de esas plantas que casi todos hemos tenido alguna vez en casa. La conocemos por su presencia en geles calmantes, cremas hidratantes y productos para después del sol, pero en los últimos años también se ha popularizado su consumo en forma de jugo. Basta con entrar en redes sociales para encontrar recetas que lo presentan como una bebida digestiva, depurativa o prácticamente imprescindible para empezar el día. Sin embargo, preparar jugo de aloe vera en casa exige bastante más cuidado que cortar una hoja y meterla directamente en la batidora. La planta contiene un gel transparente en su interior, pero también un látex amarillento situado justo debajo de la piel. Este último contiene compuestos como la aloína y puede provocar dolor abdominal, calambres y diarrea cuando se ingiere. Por eso, antes de preparar cualquier bebida, resulta fundamental saber qué parte se utiliza y cómo limpiarla correctamente.
Qué parte del aloe vera se utiliza para hacer jugo casero
Para elaborar el jugo únicamente se emplea el gel transparente del interior de la hoja. La piel verde y la sustancia amarilla que aparece al cortarla deben eliminarse por completo. No conviene confundir ese líquido amarillo con el gel, ya que corresponde al látex de la planta y no está pensado para formar parte de una preparación casera.
Escoge una hoja en buen estado
El primer paso consiste en elegir una hoja gruesa, firme y sin zonas dañadas. Córtala lo más cerca posible de la base de la planta con un cuchillo limpio. Después, lava bien la superficie para retirar cualquier resto de tierra o suciedad antes de empezar a manipularla.
Deja que expulse el líquido amarillo
Coloca la hoja en posición vertical, con la parte cortada hacia abajo, durante varios minutos. Verás que empieza a liberar un líquido amarillento. Este paso ayuda a retirar parte del látex, pero no es suficiente por sí solo. Después tendrás que pelar y lavar cuidadosamente el gel para eliminar cualquier resto.
Retira la piel verde
Coloca la hoja sobre una tabla y corta primero los bordes con espinas. Después elimina la capa verde superior e inferior con un cuchillo, intentando quedarte únicamente con la parte transparente. Hazlo con paciencia, porque cualquier resto amarillo o verdoso debe descartarse.
Lava muy bien el gel
Una vez separado, enjuaga el gel varias veces con abundante agua. Si todavía conserva un tono amarillento, un olor fuerte o un sabor muy amargo, no deberías utilizarlo. El gel apto debe verse transparente y estar completamente limpio.
Cómo preparar el jugo
Introduce una pequeña cantidad de gel limpio en una batidora junto con agua. Puedes empezar con una cucharada de gel por cada vaso de agua y triturar hasta conseguir una bebida homogénea. Algunas personas añaden un poco de limón o fruta para suavizar su sabor, aunque esto no cambia las precauciones necesarias durante la preparación.
Cómo conservarlo
Lo ideal es preparar únicamente la cantidad que vayas a consumir en el momento. Si sobra, guárdalo en un recipiente limpio y cerrado dentro del frigorífico y deséchalo si cambia de olor, color o textura. Al tratarse de una preparación casera sin conservantes, no merece la pena elaborar grandes cantidades para varios días.
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