Tener los labios secos de forma puntual es algo bastante habitual, especialmente cuando hace frío o pasamos muchas horas al sol. Sin embargo, cuando la sequedad se acompaña de inflamación, grietas, descamación o dolor, es posible que no se trate simplemente de unos labios deshidratados. En estos casos, el problema puede deberse a una queilitis, una alteración muy frecuente que afecta a los labios y que puede tener diferentes causas.
Aunque suele ser un problema leve, la queilitis puede resultar muy molesta en el día a día. Comer, sonreír o incluso hablar puede provocar dolor cuando los labios presentan fisuras o están muy irritados. La buena noticia es que, en la mayoría de los casos, mejora identificando el origen del problema y siguiendo unos cuidados adecuados.
Qué es la queilitis y cuáles son los síntomas
La queilitis es una inflamación de los labios o de la piel que los rodea. Puede afectar a toda la superficie labial o aparecer únicamente en las comisuras de la boca. Dependiendo de la causa, los síntomas y la intensidad pueden variar de una persona a otra.
En cuanto a los síntomas, los labios suelen enviar señales bastante claras cuando aparece una queilitis, como sequedad intensa, enrojecimiento, descamación, grietas, inflamación, sensación de tirantez o dolor. En ocasiones también aparece picor o pequeñas heridas que tardan en cicatrizar.
Tengo queilitis: qué factores debo evitar
El frío y el viento
Las bajas temperaturas y el viento resecan la piel de los labios con facilidad. Cuando la barrera cutánea se debilita, aumenta el riesgo de que aparezcan grietas e inflamación, especialmente si los labios no están bien protegidos.
Humedecer los labios
Cuando notas los labios secos, es fácil caer en el hábito de pasar la lengua una y otra vez. Sin embargo, la saliva evapora rápidamente y hace que los labios pierdan todavía más hidratación, por lo que la sensación de sequedad acaba siendo mayor.
Algunos cosméticos
No todas las queilitis tienen el mismo origen. Algunos pintalabios, bálsamos, pastas de dientes o productos de cuidado facial contienen ingredientes que provocan irritación o reacciones alérgicas en personas sensibles.
Mantener los labios hidratados es fundamental
Una buena hidratación favorece la recuperación de la barrera protectora de los labios. Los bálsamos reparadores ayudan a aliviar la sequedad, reducen la sensación de tirantez y protegen la piel frente a nuevas agresiones externas.
En algunos casos hace falta tratamiento médico
Si la inflamación no mejora o aparece una infección, el tratamiento cambia. Dependiendo de la causa, el médico puede recomendar medicamentos específicos para controlar la inflamación, tratar una infección o aliviar una reacción alérgica.
No olvides protegerlos del sol
Los labios también sufren los efectos de la radiación ultravioleta. Utilizar un bálsamo con protección solar ayuda a prevenir el daño solar y reduce el riesgo de que aparezcan nuevas lesiones, especialmente durante el verano o cuando practicas actividades al aire libre.
Unos labios sanos también necesitan cuidados. La queilitis es un problema frecuente, pero eso no significa que debas acostumbrarte a convivir con las molestias. Así que, integra hábitos como proteger los labios del frío y del sol, mantenerlos hidratados y evitar humedecerlos constantemente.
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