Perder cabello no siempre significa lo mismo. A veces es puntual, a veces es progresivo y otras veces es la forma en que el cuerpo nos está diciendo que algo necesita atención. Cuando hablamos de alopecia, solemos pensar en una única realidad. Pero lo cierto es que existen distintos tipos, con causas y abordajes diferentes. Y entender cuál puede estar detrás de la caída es el primer paso para actuar con criterio (no con pánico). Te contamos todo lo que deberías saber en el blog de Primor.
Qué es exactamente la alopecia
La alopecia es la pérdida anormal de cabello o la disminución progresiva de su densidad. Puede afectar al cuero cabelludo o a otras zonas del cuerpo, y puede tener causas genéticas, hormonales, autoinmunes o ambientales.
La clave está en diferenciar una caída puntual (como la estacional o el efluvio telógeno) de una alopecia establecida. Si la pérdida se prolonga en el tiempo y el cabello no se recupera, conviene investigar.
Por qué se me cae el pelo: tipos de alopecia
1/ Alopecia androgénica
Es la más frecuente, tanto en hombres como en mujeres. Está relacionada con factores genéticos y hormonales, especialmente con la sensibilidad de los folículos a los andrógenos.
Cómo suele manifestarse:
- En hombres: entradas marcadas y pérdida en la coronilla.
- En mujeres: afinamiento progresivo, sobre todo en la zona de la raya central.
- Disminución gradual de densidad, no caída masiva repentina.
Es progresiva. Y cuanto antes se detecta, mejores suelen ser los resultados del tratamiento.b Si notas que cada vez tienes menos volumen en zonas concretas y el proceso avanza lentamente, podría tratarse de este tipo.
2/ Efluvio telógeno
Es una caída difusa y repentina que suele aparecer tras un desencadenante concreto, que puede ser estrés intenso, cambios hormonales (postparto, menopausia), dietas restrictivas, infecciones o cirugías. En este caso, el cabello entra de forma masiva en fase de caída.
Señales habituales:
- Caída abundante al lavar o cepillar.
- Pérdida generalizada, no localizada.
- Sensación de menor densidad en pocas semanas.
La buena noticia: suele ser reversible si se corrige la causa.
Si la caída empezó dos o tres meses después de un evento estresante, este tipo es una posibilidad frecuente.
3/ Alopecia areata
Es de origen autoinmune. El sistema inmunológico ataca los folículos pilosos, provocando pérdida en áreas concretas.
Cómo reconocerla:
- Placas redondas sin cabello.
- Zonas bien delimitadas.
- Aparición relativamente rápida.
Puede afectar solo a pequeñas áreas o, en casos más extensos, a gran parte del cuero cabelludo. Requiere valoración dermatológica. No es una caída “normal” ni estacional.
4/ Alopecia cicatricial
Es menos frecuente, pero más compleja. En este caso, el folículo piloso se destruye y es reemplazado por tejido cicatricial, lo que impide que el cabello vuelva a crecer.
Señales de alerta:
- Zonas con pérdida permanente.
- Cambios visibles en la piel del cuero cabelludo.
- Inflamación, dolor o descamación asociada.
Es fundamental acudir a un especialista cuanto antes si se sospecha este tipo, ya que el diagnóstico precoz puede frenar su progresión.
5/ Alopecia por tracción
Está relacionada con peinados excesivamente tirantes y tensión continuada sobre el folículo. Trenzas muy ajustadas, coletas altas diarias o extensiones mal colocadas pueden provocarla.
Cómo identificarla:
- Pérdida en zonas donde hay mayor tensión.
- Afinamiento en la línea frontal o lateral.
Si se detecta a tiempo y se elimina la causa, puede revertirse.
Entonces… ¿cómo saber cuál padeces?
Hay tres preguntas clave que pueden orientarte:
- ¿La caída es repentina o progresiva?
- ¿Es difusa o localizada en zonas concretas?
- ¿Ha ocurrido algo significativo en los últimos meses (estrés, cambios hormonales, enfermedad)?
Pero estas preguntas no sustituyen una valoración profesional. Un dermatólogo puede realizar exploración clínica, dermatoscopia e incluso análisis para identificar la causa real.
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