Has vuelto de las vacaciones con recuerdos, fotos y un buen bronceado. Pero también con una piel que probablemente ha sufrido más de la cuenta: deshidratación, manchas, textura irregular, tirantez o sensación de quemazón. El sol, el cloro, la sal y los cambios de rutina afectan a la piel más de lo que parece.
Ahora toca reparar. Y no, no basta con aplicarte un poco de crema hidratante. En este artículo de Primor te explicamos cómo reparar los daños del sol en tu piel tras el verano con productos eficaces y rutinas que funcionan.
Cómo reparar los daños de tu piel por el sol
1/ Limpieza suave (pero efectiva)
Después del verano, la piel necesita una limpieza que elimine residuos de protector solar, sudor, cloro y polución, pero sin resecar. Elige limpiadores faciales suaves, con fórmulas sin sulfatos y con ingredientes calmantes como la avena o el aloe vera.
- Evita jabones agresivos o exfoliantes fuertes en esta fase inicial.
2/ Hidratación intensiva
El sol deshidrata, incluso si has usado protector solar a diario. Lo primero es restaurar la barrera hidrolipídica. Para ello, busca productos con ingredientes como:
- Ácido hialurónico
- Glicerina
- Ceramidas
- Pantenol
- Betaína
Aplica sérums hidratantes antes de tu crema habitual, y si tu piel lo permite, incorpora mascarillas de hidratación profunda dos veces por semana.
3/ Repara con antioxidantes
Los rayos UV generan radicales libres, que dañan las células y aceleran el envejecimiento. Aquí es donde los antioxidantes juegan un papel esencial. “Los antioxidantes ayudan a reducir el daño celular causado por la exposición solar y previenen los efectos a largo plazo en la piel, como la pérdida de firmeza y la pigmentación irregular”, nos explican nuestros expertos. Busca productos que incluyan:
- Vitamina C (para mejorar el tono y dar luminosidad)
- Niacinamida (fortalece la piel y mejora manchas)
- Resveratrol o extracto de té verde
- Vitamina E
4/ Exfolia, pero con control
Pasadas unas semanas desde la exposición solar intensa, puedes comenzar con una exfoliación suave, una o dos veces por semana. Esto permite eliminar células muertas y mejorar la textura. “La exfoliación tras el verano debe ser gradual y suave. Forzar la renovación celular con ácidos fuertes puede empeorar la sensibilidad y provocar irritación”.
- Evita gránulos físicos agresivos.
- Opta por exfoliantes químicos suaves con AHA (ácido láctico o mandélico) o PHA si tu piel es sensible.
5/ Trata las manchas
Si han aparecido manchas solares o lentigos, es el momento de empezar a tratarlas con productos despigmentantes:
- Niacinamida
- Ácido tranexámico
- Vitamina C estable
- Ácido azelaico
- Arbutina
Usa estos productos por la noche y mantén el protector solar a diario, incluso si ya no estás de vacaciones.
6/ Reafirma y calma
La exposición prolongada al sol puede causar flacidez leve, sobre todo en zonas como el cuello o el contorno de ojos. Incorpora cremas con ingredientes como:
- Colágeno
- Elastina
- Centella asiática
- Peptidos reafirmantes
Además, si notas rojeces o sensibilidad, utiliza productos calmantes con alantoína, caléndula o madecassoside. Como explican nuestros expertos, “las pieles sensibles deben priorizar la reparación antes de iniciar cualquier tratamiento intensivo. El orden importa: primero calmar, luego tratar.”
7/ Protección solar todo el año
Aunque el verano haya terminado, el daño solar no se detiene. Mantén el uso de protector solar de amplio espectro (SPF 30 o superior) a diario. Opta por fórmulas ligeras si tienes piel mixta o grasa, o con ingredientes calmantes si tu piel está sensibilizada.
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