El color Pantone de 2026, Cloud Dancer, ha llegado con una misión clara: demostrar que la sutileza también puede ser tendencia. Este blanco cálido, etéreo y ligeramente empolvado no busca protagonismo inmediato, sino crear una sensación de calma, limpieza y equilibrio. Y aunque pueda parecer difícil de trasladar al maquillaje, lo cierto es que encaja a la perfección con la estética beauty actual.
Lejos de interpretarlo de forma literal, Cloud Dancer se integra en el maquillaje como un concepto: piel luminosa, texturas suaves, acabados translúcidos y una belleza que respira naturalidad. No obstante, hay que entender Cloud Dancer más allá del blanco…
No es un blanco puro ni frío. Tiene un matiz lechoso, casi cremoso, que transmite serenidad y ligereza.
En belleza, esto se traduce en maquillajes que no cubren en exceso, que respetan la textura de la piel y que apuestan por la luz natural en lugar del brillo artificial.
Cómo incluir el Pantone 2026 en nuestro maquillaje
La piel: el lienzo perfecto
La forma más sencilla —y eficaz— de incluir Cloud Dancer en tu maquillaje es a través de la piel. Bases ligeras, tintes hidratantes y correctores estratégicos crean un efecto piel limpia, uniforme y descansada.
La clave está en evitar acabados pesados. Se buscan texturas que se fundan, que aporten luz suave y que dejen ver la piel real. Un iluminador sutil, aplicado solo en puntos estratégicos y sin partículas evidentes, ayuda a recrear ese efecto nube tan característico del color.
Ojos claros y etéreos
En los ojos, Cloud Dancer se traduce en sombras en tonos marfil, beige lechoso, champagne suave o blanco roto. No para cubrir todo el párpado de forma opaca, sino para aportar luz y profundidad de manera discreta.
Puedes aplicar una sombra clara satinada en el centro del párpado o en el lagrimal para abrir la mirada. Combinada con pestañas definidas y cejas naturales, el resultado es elegante, moderno y muy favorecedor.
Este tipo de maquillaje funciona especialmente bien para el día, pero también para eventos si se acompaña de una piel bien trabajada.
Labios jugosos y naturales
Los labios son otro gran aliado para integrar Cloud Dancer. Aquí el color no es protagonista, sino la textura. Bálsamos con brillo, aceites labiales y gloss translúcidos recrean ese efecto nube: suave, envolvente y confortable.
Los tonos ideales son nude lechosos, rosados muy claros o simplemente transparente. El objetivo es que los labios se vean cuidados, hidratados y luminosos, sin rigidez.
Colorete suave: el toque de vida
Aunque Cloud Dancer es un tono neutro, necesita un pequeño contrapunto para no resultar plano. Ahí entra el colorete. Tonos rosa empolvado, melocotón claro o beige rosado aportan vida sin romper la armonía.
Aplicado de forma difuminada y en crema, el rubor se integra mejor con la piel y refuerza esa sensación de frescura natural que define al color Pantone de 2026.
Uñas y detalles que suman
Si quieres llevar Cloud Dancer más allá del rostro, las uñas son el complemento perfecto. Esmaltes lechosos, blancos translúcidos o efecto milky nails encajan a la perfección con esta tendencia.
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