¿Un mismo ingrediente en tu protector solar y en una crema para las rozaduras del bebé? Pues sí, y tiene bastante más sentido de lo que parece. El responsable es el óxido de zinc, un compuesto que quizá no tenga el nombre más atractivo del universo cosmético, pero que se ha ganado un lugar importante en el cuidado de la piel. Y no por prometer milagros, sino por algo mucho más interesante: su capacidad para protegerla en diferentes situaciones.
Si alguna vez has utilizado un fotoprotector mineral, es muy posible que ya hayas tenido contacto con él sin prestarle demasiada atención. Pero su utilidad va más allá de la protección frente al sol. También aparece en cremas barrera, pomadas y otros productos diseñados para ayudar a proteger la piel de la humedad y las rozaduras. Eso sí, no significa que cualquier fórmula con óxido de zinc sirva para todo. Como siempre ocurre en cosmética, el resto de los ingredientes y la finalidad del producto importan tanto como el nombre que aparece en la etiqueta.
Qué es el óxido de zinc
El óxido de zinc es un compuesto inorgánico formado por zinc y oxígeno. Se presenta como un polvo blanco y se utiliza en diferentes sectores, aunque en cosmética y dermatología destaca por su presencia en protectores solares minerales y productos destinados a proteger la piel.
Una de sus características más interesantes es que puede actuar como filtro solar mineral, proporcionando protección frente a la radiación ultravioleta cuando se incorpora en una fórmula adecuada.
También se utiliza en cremas y pastas protectoras porque ayuda a formar una barrera sobre la superficie cutánea. Por eso es habitual encontrarlo en productos para zonas expuestas a la humedad, el roce o determinados agentes irritantes.
Eso sí, no debemos confundir el óxido de zinc con el zinc que aparece en suplementos alimenticios ni con otros derivados del zinc utilizados en cosmética. Aunque compartan un elemento químico, no tienen necesariamente las mismas propiedades ni los mismos usos.
Para qué sirve el óxido de zinc
Para proteger la piel del sol
Este es, probablemente, su uso más popular. El óxido de zinc se emplea como filtro UV en protectores solares minerales porque ofrece protección frente a los rayos UVA y UVB.
- Una curiosidad: aunque a veces se dice que los filtros minerales funcionan únicamente como pequeños espejos que reflejan el sol, en realidad el óxido de zinc protege principalmente absorbiendo la radiación ultravioleta, además de dispersar y reflejar una parte.
Para proteger frente a rozaduras e irritaciones
El óxido de zinc también se encuentra en pomadas y cremas barrera. Su función consiste en crear una capa protectora que ayuda a aislar la piel del contacto continuado con la humedad y otros factores irritantes. Por eso es un ingrediente frecuente en productos para la dermatitis del pañal y para determinadas zonas sometidas a fricción. No significa que cure por sí solo cualquier irritación, pero puede ser útil como parte del cuidado de la piel cuando el problema está relacionado con el roce o la humedad.
Para el cuidado de las pieles sensibles
Muchas personas con piel sensible recurren a protectores solares minerales que contienen óxido de zinc, ya que pueden resultar una alternativa bien tolerada. Sin embargo, que una fórmula incluya este ingrediente no garantiza que sea adecuada para todo el mundo. Los perfumes, conservantes y otros componentes del producto también influyen en su tolerancia.
- En otras palabras, lo importante es valorar la fórmula completa, no quedarse únicamente con el ingrediente estrella de la etiqueta.
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