Cuando hablamos de ingredientes contra las manchas aparecen nombres que ya forman parte de nuestro vocabulario beauty: vitamina C, ácido azelaico, retinoides, niacinamida… Y después está la hidroquinona, uno de los despigmentantes con mayor trayectoria en dermatología y, al mismo tiempo, uno de los que más dudas genera. Porque sí, puede ser eficaz frente a determinadas hiperpigmentaciones. Pero también es un activo que necesita bastante más respeto que ese sérum hidratante que aplicamos medio dormidas antes de acostarnos.
Qué es la hidroquinona
La hidroquinona es un agente despigmentante para tratar diferentes alteraciones de la pigmentación, entre ellas el melasma, la hiperpigmentación postinflamatoria (por ejemplo, las marcas oscuras que pueden quedar después del acné) y algunos lentigos solares. Su fama no es precisamente nueva: lleva décadas utilizándose en dermatología y continúa siendo una referencia importante en el tratamiento de determinados problemas pigmentarios.
Pero ¿qué hace exactamente?
Actúa sobre las manchas
Para entenderlo tenemos que hablar de melanina, el pigmento responsable en gran medida del color de nuestra piel, cabello y ojos. En su proceso de formación interviene una enzima llamada tirosinasa. La hidroquinona inhibe de manera reversible su actividad y, como consecuencia, reduce la producción de nueva melanina. Dicho de una manera bastante menos científica: ayuda a cerrar un poco el grifo del pigmento.
Con el uso adecuado, esto puede conseguir que determinadas zonas hiperpigmentadas se vayan aclarando progresivamente. Y aquí hay una palabra especialmente importante: progresivamente. Las manchas llevan fatal las prisas.
No sirve para todas las manchas
Uno de los errores habituales es meter cualquier cambio de color de la piel dentro del mismo cajón. La hidroquinona actúa fundamentalmente sobre la pigmentación epidérmica, por lo que no todas las manchas responderán igual. Además, una pigmentación puede tener distintos orígenes y profundidades.
Por eso, antes de intentar borrar una mancha conviene saber qué estamos intentando borrar. Para ello, lo mejor es acudir a un dermatólogo, que puede determinar si se trata de melasma, hiperpigmentación postinflamatoria, lentigos u otra alteración y decidir qué tratamiento tiene más sentido. Y cualquier lesión pigmentada nueva, cambiante o sospechosa merece valoración médica antes de empezar a experimentar con despigmentantes.
En Europa no es un cosmético antimanchas más
Este punto es importante. En la Unión Europea, la hidroquinona está incluida entre las sustancias prohibidas en productos cosméticos, salvo excepciones muy concretas que no corresponden a su utilización como despigmentante cutáneo. La Comisión Europea señala específicamente que no puede utilizarse en cosméticos destinados al blanqueamiento de la piel.
Así que encontrar por internet una crema aparentemente milagrosa con hidroquinona no significa que sea una buena idea comprarla y comenzar a utilizarla por nuestra cuenta. Aquí el consejo es bastante poco emocionante, pero mucho más útil: consulta con un experto que valore tu caso concreto.
Más cantidad no significa menos manchas
La hidroquinona puede producir irritación, enrojecimiento o dermatitis de contacto. Además, su utilización excesiva y prolongada se ha relacionado con una complicación llamada ocronosis exógena, que provoca una pigmentación azulada, grisácea o negruzca de la piel y puede resultar difícil de tratar.
Es precisamente una de las razones por las que no deberíamos convertirla en un tratamiento indefinido ni decidir por nuestra cuenta concentraciones y tiempos de utilización. Con los despigmentantes potentes, duplicar la cantidad rara vez duplica la velocidad. Así que, ¡cuidado! En este caso es mejor prevenir que curar.
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