A todas nos ha pasado que utilizamos una crema que llevabas semanas queriendo probar y, unas horas después, tu piel empieza a picar. O estrenas un perfume y descubres una zona enrojecida donde lo habías aplicado. Entonces miras la lista de ingredientes y te encuentras con veinte nombres que parecen necesitar un título en química para ser comprendidos.
Los cosméticos pueden provocar reacciones alérgicas en algunas personas y uno de los problemas más habituales es la dermatitis alérgica de contacto, que puede manifestarse con picor, enrojecimiento, inflamación o descamación. Entre los grupos que pueden provocar alergias encontramos fragancias, determinados conservantes, colorantes, metales y látex.
Sin embargo, antes de empezar a considerar sospechoso cualquier ingrediente que no sepamos pronunciar, hay algo importante: que una sustancia pueda actuar como alérgeno no significa que vaya a provocar una reacción en todo el mundo.
Qué es un alérgeno cosmético
Un alérgeno es una sustancia capaz de desencadenar una respuesta del sistema inmunitario en una persona sensibilizada. Por eso dos personas pueden utilizar exactamente la misma crema y tener experiencias completamente diferentes. Una puede terminar el bote sin ningún problema y otra desarrollar una reacción. Además, alergia e irritación no son lo mismo. Determinados ingredientes pueden irritar la piel sin que exista una verdadera reacción alérgica.
Qué alérgenos cosméticos debes revisar
Cuidado con las fragancias
Si tienes antecedentes de alergia de contacto, probablemente este sea uno de los apartados que más interese mirar. Las fragancias se encuentran en perfumes, cremas, champús, geles, desodorantes y muchísimos otros productos de cuidado personal, y determinados componentes pueden provocar dermatitis alérgica en personas sensibilizadas.
En la Unión Europea, además, el etiquetado de alérgenos de fragancias se ha ampliado. El Reglamento (UE) 2023/1545 añadió requisitos de etiquetado individual para 56 alérgenos de fragancias adicionales, de manera que las personas sensibilizadas puedan identificarlos más fácilmente.
Limonene y linalool pueden resultarte familiares
Si empiezas a mirar el INCI de tus cosméticos, probablemente aparezcan nombres que ya has visto muchas veces. Limonene, linalool, citral, citronellol, geraniol, eugenol o coumarin son algunos ejemplos de ingredientes relacionados con fragancias que pueden resultar relevantes para personas sensibilizadas.
Que aparezca uno de ellos en tu crema no significa que debas tirarla. Si llevas años utilizando productos con ese ingrediente sin reacción alguna, encontrarlo en la etiqueta no convierte automáticamente el cosmético en problemático.
Los conservantes
Aquí aparece otra categoría importante. Los conservantes son necesarios en muchas formulaciones para mantener el producto en condiciones adecuadas, pero algunos pueden actuar como alérgenos de contacto.
La FDA incluye entre los ejemplos methylisothiazolinone (MI o MIT), methylchloroisothiazolinone (MCI o CMIT) y determinados ingredientes capaces de liberar formaldehído, como DMDM hydantoin o diazolidinyl urea. Esto tampoco significa que “conservante” sea sinónimo de ingrediente peligroso. Significa que, si sabes que tienes alergia a uno concreto, necesitas reconocer su nombre en el envase.
Hipoalergénico no significa riesgo cero
Esta palabra transmite muchísima tranquilidad en un envase. Quizá demasiada. Al menos en Estados Unidos, la FDA señala que no existe un estándar federal que defina términos como “hipoalergénico” y recuerda que estas afirmaciones no sustituyen la lectura de los ingredientes cuando conocemos una alergia concreta. Así que una etiqueta bonita que diga sensitive skin nunca debería tener más peso que saber exactamente qué sustancia necesitas evitar.
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