Tener la piel muy blanca significa ser la primera persona del grupo que busca sombra en una terraza, descubrir una marca roja donde ayer había un tirante o escuchar cada verano aquello de “ya te pondrás morena” mientras sabes que tu piel suele manejar únicamente dos posibilidades: exactamente igual que antes o roja. Y aunque muchas veces lo tratemos como una simple cuestión estética, las pieles claras suelen tener menos melanina y, por tanto, una menor protección natural frente a la radiación ultravioleta.
Esto no significa que necesites una rutina completamente diferente ni un arsenal de cosméticos específicos. Una piel clara puede ser seca, grasa, sensible o acneica exactamente igual que cualquier otra. Sin embargo, sí merece la pena prestar especial atención a la fotoprotección y a mantener la barrera cutánea en buenas condiciones. Si quieres simplificar, estos son los cinco tipos de productos que realmente tienen sentido.
Qué productos necesito si tengo la piel blanca
Protector Solar Rostro UV Plus Multiprotección SPF 50 30 ml
Sun Spray Toque Seco
Hydro Boost Gel de Agua Crema Hidratante Facial
Bálsamo Labial Vainilla Protector Solar SPF50+
C-Vit Liposomal Serum
Un protector solar facial SPF 50+
Las pieles muy claras suelen quemarse con mayor facilidad, por lo que utilizar diariamente un protector solar de amplio espectro y SPF alto resulta especialmente importante. Busca una fórmula que proteja frente a UVA y UVB y, sobre todo, una textura que realmente quieras utilizar todos los días. Puede ser un fluido ultraligero, una crema hidratante, un gel o una fórmula con color.
Una buena crema hidratante
Busca una hidratante adaptada a tu tipo de piel y con ingredientes como glicerina, ceramidas, ácido hialurónico u otros componentes humectantes y emolientes. Si tienes la piel grasa, una gel-crema puede proporcionar suficiente hidratación sin resultar pesada. Si es seca, probablemente agradecerás una textura algo más nutritiva.
Un protector solar corporal
Tenemos una capacidad sorprendente para aplicarnos cuidadosamente SPF 50 en el rostro y olvidarnos inmediatamente de que también tenemos cuello, escote, hombros, brazos, manos y piernas. Si estas zonas van a permanecer expuestas, también necesitan protección.
Para el cuerpo resulta especialmente práctico escoger formatos grandes y fáciles de extender. Si vas a bañarte, hacer deporte o sudar bastante, utiliza una fórmula resistente al agua y recuerda reaplicarla siguiendo sus indicaciones.
Un sérum antioxidante
Los antioxidantes son interesantes dentro de una rutina destinada a cuidar la piel frente al estrés oxidativo y los signos del fotoenvejecimiento. La vitamina C es probablemente el ejemplo más conocido. Puede utilizarse por la mañana antes del protector solar, siempre que tu piel la tolere correctamente.
Un bálsamo labial con SPF
Es muy práctico para utilizar durante el día, más en verano, en la playa, en la montaña o siempre que vayas a pasar mucho tiempo al aire libre. Guárdalo en el bolso para poder reaplicarlo fácilmente. Y quizá lleva dos. Los bálsamos labiales tienen una capacidad extraordinaria para desaparecer justo cuando empezamos a necesitarlos.
¿Necesitas un protector específico si tienes la piel muy blanca?
Más que buscar un producto que diga “para pieles blancas”, presta atención al nivel y tipo de protección. Un SPF alto, protección de amplio espectro y una aplicación correcta resultan mucho más importantes que el tono de piel que aparece dibujado en el envase. Además, si tienes tendencia a las manchas o simplemente prefieres evitar el posible rastro blanquecino de algunas fórmulas, puedes valorar protectores con color.
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