Si notas tu piel tirante después de limpiarla, el maquillaje empieza a marcar líneas que ayer jurarías que no estaban ahí y, aunque tengas cierta tendencia grasa, aparecen pequeñas zonas descamadas. La reacción inmediata suele ser añadir más productos: otro sérum hidratante, una crema más densa, una mascarilla durante toda la noche. Pero ¿y si precisamente parte del problema estuviera en la propia rutina? Es lo que muchas veces se describe como deshidratación cosmética: una forma no estrictamente médica de hablar de una piel deshidratada o con la barrera cutánea alterada como consecuencia, entre otros factores, de utilizar demasiados cosméticos, combinarlos mal o recurrir con excesiva frecuencia a productos potencialmente irritantes. Porque sí, una rutina puede quedarse corta, pero también podemos pasarnos intentando conseguir una piel perfecta. Y cuando limpiamos, exfoliamos y tratamos constantemente, la solución puede ser sorprendentemente sencilla: hacer menos.
Qué es la deshidratación cosmética
Primero conviene diferenciar dos conceptos que solemos utilizar indistintamente. Una piel seca presenta una menor cantidad de lípidos o sebo y puede ser una característica estable de nuestro tipo de piel. La piel deshidratada, en cambio, hace referencia a una falta de agua y puede aparecer también en pieles mixtas o grasas. Cuando hablamos de deshidratación relacionada con la cosmética nos referimos generalmente a una pérdida de agua y una alteración de la función barrera favorecidas por una rutina demasiado agresiva o poco adecuada para nuestra piel.
¿Cómo puedes saber si tu piel está deshidratada?
La tirantez suele ser una de las primeras pistas. También puedes notar falta de confort, textura más áspera, descamación, mayor sensibilidad o pequeñas líneas de deshidratación que parecen hacerse mucho más evidentes al aplicar maquillaje. En ocasiones aparece una combinación confusa: piel tirante pero, al mismo tiempo, con brillo. Y es aquí donde muchas personas cometen el error de pensar que necesitan limpiar y exfoliar todavía más.
Cómo prevenir la piel deshidratada
Cuidado con combinar demasiados activos
Cuantos más productos potencialmente irritantes incorpores, mayor atención debes prestar a cómo responde tu rostro. Escozor, enrojecimiento persistente y descamación no son señales de que el producto “está funcionando más”. A veces significan que necesitas parar.
Limpiezas agresivas
Esa sensación de rostro absolutamente tirante después de lavarlo no debería convertirse en nuestro objetivo. Los limpiadores demasiado agresivos o lavar la piel excesivamente pueden eliminar parte de los lípidos de la superficie cutánea y favorecer la sensación de sequedad e incomodidad.
Busca un limpiador suave y adapta la frecuencia a tus necesidades. La piel debe quedar limpia, no sentirse como si necesitara urgentemente una capa de crema para poder volver a sonreír.
No al agua caliente
Puede resultar maravillosa durante una ducha, más en invierno, pero tu piel probablemente tenga una opinión diferente. El contacto prolongado con agua muy caliente favorece la sequedad y empeora la sensación de tirantez. Utilizar agua templada y evitar duchas largas es uno de esos consejos poco emocionantes que, precisamente por ser tan sencillos, solemos ignorar.
¿Cuánto tarda en recuperarse?
No existe un calendario idéntico para todo el mundo. Una irritación leve puede mejorar rápido al retirar el producto responsable y simplificar la rutina, mientras que una barrera más alterada puede necesitar más tiempo. Lo importante es no intentar acelerar el proceso introduciendo nuevos productos. Si cada dos días pruebas una crema, un sérum o un tratamiento diferente, descubrir qué está provocando el problema se vuelve bastante complicado.
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