Si soy sincera me parece que hay ciudades que hacen que quieras llevarte medio armario de viaje y París es una de ellas. Empiezas imaginando un neceser minimalista y terminas pensando que quizá necesites tres labiales rojos diferentes porque, quién sabe, puede surgir una cena improvisada con vistas a la Torre Eiffel. Después llega la realidad: vas a caminar durante horas, entrar y salir del metro, es muy probable te llueva cuando menos lo esperes y acabarás agradeciendo muchísimo más una buena crema de manos que el tercer iluminador. Preparar un neceser para París tiene algo de ejercicio de contención. Necesitas productos que funcionen desde el desayuno hasta la cena, una rutina facial sencilla y maquillaje suficiente para conseguir buena cara sin pasar cuarenta minutos delante del espejo del hotel. Además, pocas ciudades son tan peligrosas para una amante de la cosmética como París. Porque entrar en una farmacia francesa ‘solo para mirar’ es una frase que casi nunca termina bien.
Qué llevar en tu neceser a París
Emulsión Super Aqua Light
Capital Soleil Uv Age Daily SPF50+ Protector Solar con Color
Aqua Gel Limpiador
Agua Termal
My Comfy Matte Labial Mate
Una buena hidratante facial
París puede tener un clima bastante cambiante dependiendo de la época del año. El frío, el viento, la calefacción de interiores y las horas de avión pueden hacer que la piel se sienta más seca o tirante de lo habitual. Por eso una hidratante que ya sabes que funciona debería ser uno de los primeros productos del neceser. Si viajas en invierno, quizá agradezcas una textura más nutritiva. Durante los meses cálidos, una fórmula más ligera puede ser suficiente.
Protector solar, también en París
Que no estés tumbada en una playa no significa que puedas olvidarte del SPF. Vas a pasar muchas horas caminando al aire libre, sentándote en terrazas y recorriendo la ciudad, por lo que el protector solar continúa siendo imprescindible incluso cuando el cielo está nublado. Escoge uno que funcione bien debajo del maquillaje y así tendrás una excusa menos para saltártelo.
Un limpiador que no irrite
Después de todo un día fuera, tu piel agradecerá este paso. El protector solar, el maquillaje, el sudor y la contaminación se van acumulando durante las horas que pasamos recorriendo la ciudad. Por la noche, realiza una limpieza suave y evita experimentar con productos demasiado agresivos. Viajar ya supone suficientes cambios para la piel. Por lo que, no necesitas añadir un exfoliante nuevo que compraste cinco minutos antes de coger el avión.
Una bruma facial para llevar en el bolso
No es estrictamente necesaria, pero puede convertirse en uno de esos productos que agradeces haber metido en la maleta. Una bruma hidratante resulta agradable después de varias horas de avión o cuando llevas todo el día caminando y necesitas refrescarte. Además, París tiene una relación histórica bastante seria con las aguas termales y la dermocosmética, así que pocas ciudades resultan mejores para incorporarla.
Bálsamo labial, siempre
Entre el avión, el frío y el aire acondicionado, los labios suelen ser de los primeros en notar que estamos de viaje. Por lo que nuestro consejo es que lleves un bálsamo nutritivo en el bolso y aplícalo cuando lo necesites. Probablemente terminarás utilizándolo bastante más que algunos de los productos que parecían imprescindibles cuando estabas haciendo la maleta.
Colorete para conseguir buena cara
Un tono rosado, cereza o melocotón consigue despertar el rostro incluso después de haber madrugado para coger un vuelo. Si eliges una fórmula en crema que puedas utilizar también sobre los labios, tendrás dos productos en uno.
Un labial rojo
¿Es imprescindible para sobrevivir en París? Pues no. ¿Merece la pena llevarlo? Absolutamente.
Champú en seco
Ayuda a refrescar las raíces y recuperar volumen entre lavados. Especialmente útil cuando quieres aprovechar la mañana y tienes opciones bastante mejores que pasar cuarenta minutos utilizando el secador del hotel.
No olvides un perfume
Hay ciudades que parecen pedir perfume y la capital francesa es una de ellas. No necesitas llevarte tu frasco más grande. Los formatos mini, las muestras o un vaporizador pequeño resultan perfectos para viajar y permiten retocar la fragancia antes de salir a cenar.
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