Hay dos tipos de personas: las que apartan la rúcula de la pizza en cuanto llega a la mesa y las que están convencidas de que cualquier plato mejora si lleva un puñado por encima. Lo cierto es que esta hoja verde tiene mucha personalidad. Su sabor ligeramente picante hace que no pase desapercibida y explica por qué ha pasado de ser una gran desconocida a convertirse en una habitual de ensaladas, bocadillos y menús de brunch.
Sin embargo, la rúcula es mucho más que un ingrediente bonito para coronar una burrata. Pertenece a la familia de las crucíferas, igual que el brócoli o la col, y contiene vitaminas, minerales y compuestos vegetales que han despertado el interés de la ciencia. La buena noticia es que incorporarla a la alimentación resulta tan sencillo como abrir una bolsa y añadirla a prácticamente cualquier comida.
Qué es la rúcula y cuáles son sus beneficios
La rúcula es una hortaliza de hoja verde perteneciente a la familia de las Brassicaceae. Se caracteriza por su sabor intenso, ligeramente amargo y picante, que la diferencia de otras hojas más suaves como la lechuga o los canónigos. Además, tiene una textura ligera que funciona especialmente bien tanto en platos fríos como calientes.
Es rica en vitaminas y minerales
Aunque muchas veces pasa desapercibida, la rúcula tiene un perfil nutricional bastante interesante. Aporta vitamina K, vitamina C, folatos y pequeñas cantidades de calcio y potasio. Como ocurre con otras verduras de hoja verde, incluirla regularmente contribuye a aumentar la variedad de la dieta.
También contiene antioxidantes
La rúcula aporta compuestos vegetales como los glucosinolatos. Estos antioxidantes están presentes en otras crucíferas y forman parte de las razones por las que este grupo de alimentos suele asociarse a patrones de alimentación saludables.
Tiene muy pocas calorías
Si buscas una forma sencilla de añadir más verduras a tus platos, la rúcula es una gran opción. Su contenido calórico es bajo y aporta volumen y sabor, algo que explica por qué aparece con tanta frecuencia en ensaladas y bowls.
Cómo incorporarla a tu alimentación
Resulta difícil hacerlo mal. Funciona en ensaladas, sobre pizzas recién hechas, en bocadillos, mezclada con pasta o incluso como base para un pesto diferente. También combina especialmente bien con ingredientes como el parmesano, el tomate, los frutos secos o los quesos cremosos.
No es para todas
Es algo que debes tener presente, porque aunque es popular y la ciencia la avala, no todo el mundo conecta con su sabor. Y está bien. La rúcula tiene un carácter bastante más intenso que otras hojas verdes, así que si nunca la has probado, quizá merezca la pena empezar mezclándola con espinacas o canónigos hasta acostumbrarte.
¿Hay alguna contraindicación?
A ver, en términos generales, se considera un alimento seguro para la mayoría de las personas. Así que, no. Ahora bien, has de saber que al ser rica en vitamina K, quienes toman anticoagulantes deberían mantener un consumo estable y consultar con su profesional sanitario si tienen dudas sobre su alimentación.
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