Hay molestias pequeñas que consiguen arruinar momentos muy concretos. Las boqueras son una de ellas. Te das cuenta de que están ahí cuando sonríes, cuando intentas morder un bocadillo o cuando una cena con amigos se convierte en un recordatorio constante de que tienes una pequeña grieta en la comisura del labio. Y aunque solemos relacionarlas con el frío o con tener los labios secos, lo cierto es que pueden aparecer por muchos motivos.
La buena noticia es que rara vez son algo importante. La mala es que pueden ser increíblemente pesadas. Porque sí, una boquera es pequeña, pero tiene la capacidad de hacerse notar durante todo el día. Por eso conviene saber qué las provoca, por qué algunas personas las sufren con frecuencia y qué puedes hacer para que desaparezcan cuanto antes.
Qué son las boqueras
Las boqueras, o queilitis angular, son pequeñas lesiones que aparecen en las comisuras de los labios. Suelen presentarse en forma de grietas, enrojecimiento, descamación o pequeñas heridas que escuecen especialmente al abrir la boca.
Por qué aparecen las boqueras
Saliva
Aunque pueda parecer extraño, mantener la zona húmeda favorece su aparición. Lamerse los labios constantemente o la acumulación de saliva hace que la piel se irrite y se vuelva más vulnerable.
Hongos y bacterias
Cuando la piel está dañada, algunos microorganismos encuentran el entorno perfecto para crecer. Por eso, en algunas ocasiones, las boqueras aparecen acompañadas de una pequeña infección que hace que tarden más en desaparecer.
La alimentación es tu base
Si las boqueras aparecen una y otra vez, conviene prestar atención a otros factores. Algunos déficits de hierro, vitamina B12 o ácido fólico se han relacionado con su aparición recurrente, especialmente cuando no existe una causa evidente.
El invierno no ayuda
El frío, el viento y la sequedad ambiental tampoco juegan a nuestro favor. La piel se deshidrata con mayor facilidad y esas pequeñas grietas se vuelven todavía más molestas.
Cómo tratar las boqueras si te salen
La mayoría mejoran manteniendo la zona protegida e hidratada. Sin embargo, cuando existe una infección, puede ser necesario recurrir a tratamientos específicos pautados por un profesional sanitario.
Y por favor, NO arranques las costras. Sabemos que es tentador. Pero hacerlo solo consigue que vuelvan a abrirse cada vez que hablas, comes o te ríes. Y eso, además de molesto, retrasa todavía más la recuperación.
Cuándo consultar a un especialista
Si pasan varios días y no mejoran, aparecen con frecuencia o se acompañan de otros síntomas, merece la pena pedir cita con un especialista. Especialmente si tienes la sensación de que se han convertido en una visita habitual.
Pero ahora bien, ten claro que una molestia pequeña, pero insistente es igual de molesta. Las boqueras no suelen ser graves, pero sí tienen una capacidad sorprendente para hacerse notar. Porque hay pocas cosas más incómodas que recordar que tienes una pequeña herida cada vez que sonríes. Y quizá por eso, cuando por fin desaparecen, siempre pensamos exactamente lo mismo: cómo algo tan pequeño ha podido molestar tanto.
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