Después de la fiebre por la glass skin, la cloud skin o los acabados ultrabrillantes, el maquillaje vuelve a mirar hacia las texturas suaves y sofisticadas. La última tendencia que ha conquistado las redes sociales y las alfombras rojas es la suede skin o piel aterciopelada, un acabado que consigue ese equilibrio tan difícil entre luminosidad y efecto mate. El resultado recuerda al tacto del ante: una piel uniforme, difuminada y con un brillo muy sutil que parece salir desde el interior.
Lo interesante de esta tendencia es que resulta mucho más fácil de llevar en el día a día que otras propuestas virales. La suede skin no busca una piel completamente mate ni un rostro extremadamente jugoso, sino un punto intermedio que favorece prácticamente a todo el mundo. Además, tiene una gran ventaja y es que hace que la piel parezca más uniforme, elegante y descansada sin dar la sensación de llevar una gran cantidad de maquillaje.
Qué es la suede skin y a quién favorece
La suede skin es una técnica de maquillaje que busca conseguir una piel con un acabado aterciopelado y difuminado. Piensa en una tez suave, sin exceso de brillo, pero tampoco completamente mate. La idea es que el rostro conserve dimensión y luminosidad, aunque de una forma mucho más discreta y sofisticada que la que veíamos en tendencias anteriores.
Además, una de las razones por las que esta tendencia se ha vuelto tan popular es su versatilidad. La suede skin favorece especialmente a quienes buscan una piel más uniforme o prefieren acabados naturales. También funciona muy bien en pieles mixtas y grasas porque controla el exceso de brillo sin hacer que el rostro pierda frescura. En pieles secas también ofrece buenos resultados, siempre que se prepare bien la piel antes del maquillaje.
Cómo conseguirla paso a paso
El primer paso es trabajar la preparación de la piel. Una buena hidratante y un protector solar ligero crearán una base uniforme. Después, utiliza una base de maquillaje de cobertura ligera o media con acabado natural y aplícala en capas finas para evitar el efecto máscara.
Los polvos vuelven a tener protagonismo
A diferencia de otras tendencias, aquí los polvos sí desempeñan un papel importante. La clave está en utilizarlos únicamente en las zonas necesarias, como la frente, la nariz o la barbilla. El objetivo no es eliminar toda la luminosidad, sino conseguir ese efecto suave y difuminado tan característico.
El colorete debe integrarse con la piel
Los tonos rosados, melocotón o tierra funcionan especialmente bien con este acabado. El colorete debe fundirse con la piel y aportar un aspecto saludable, evitando líneas demasiado marcadas o acabados excesivamente brillantes.
Menos iluminador, más naturalidad
Si eres amante del iluminador, toca moderarse. La suede skin apuesta por puntos de luz muy discretos. La piel debe parecer naturalmente bonita y uniforme, no excesivamente brillante.
El resto del maquillaje acompaña
Esta tendencia combina especialmente bien con labios naturales y sombras en tonos neutros. La idea es que todo el maquillaje siga la misma línea: elegante, sencillo y fácil de llevar tanto de día como de noche.
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